UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


La renta básica

19/04/2020

Anda estos días en el candelero una medida verdaderamente significativa y trascendental. Se trata de esa llamada “renta básica”, que vendría a ser la garantía de un ingreso mínimo, con cargo a las arcas del Estado, en favor de personas y familias que puedan encontrarse en la frontera de la subsistencia. La bondad de la medida no ofrece duda. Como tampoco lo ofrece el hecho de que deba ser ponderada y estudiada con todo detenimiento por razones bien fáciles de intuir.

Caminamos hacia una etapa, ya a corto plazo, y también luego, cuando termine la pandemia, que será de necesidades crecientes para el gasto público. Reconstrucción del tejido empresarial deteriorado, fortalecimiento de los servicios públicos esenciales, con demanda creciente, atención de compromisos financieros, contraídos por la vía del aval del Estado, etc., etc. Eso por el lado del gasto, porque, por el lado del ingreso, es previsible una reducción tributaria que no va a facilitar las cosas, por mucho que se reciban apoyos externos en el ámbito europeo, que ojalá sean ciertos y elevados. En ese contexto, la citada medida, sin duda necesaria, habrá de establecerse cuando esté bien definido su alcance en todos los aspectos: quiénes sean los beneficiarios, en qué cuantía, con qué requisitos, en qué condiciones, a partir de cuándo, y con qué carácter, si temporal o permanente, etc. Porque es muy probable que haya que “tirar de endeudamiento”, y habrá que hacerlo, pero ya tenemos alguna experiencia, todavía reciente, de lo que puede ocurrir cuando el déficit se hace insostenible y de lo conveniente que puede ser tener bien definidas las prioridades y la financiación.

Así que puede ser preferible esperar algo de tiempo, no mucho, para tener más claro el contexto de necesidades, antes de adoptar con ligereza una medida de implicaciones evidentes; de manera que, cuando se anuncie, sea con todas consecuencias. Por eso llama la atención que, en el debate de la medida, esté resaltando más los protagonismos (quién lo propuso, quién, cuándo y cómo lo anuncia) que el riguroso análisis contenido. Esta impresión da, y bastaría con decir que no están los tiempos para protagonismos.