UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Así estamos

Pues llegó, vaya si llegó. Hace cuatro días todavía lo veíamos como un asunto más bien lejano, un problema de los chinos, que comen cosas raras, y aquí no era más que un goteo incómodo, absolutamente puntual y controlado. Luego ya se acercó a Italia, pero aquí seguía sin ser motivo de especial preocupación. Tal vez pensábamos que son cosas de las partes del mundo menos desarrolladas, donde los sistemas sanitarios son precarios y las condiciones de vida complicadas. Ya la presencia en Italia nos fue sonando, porque en el fondo lo estábamos dando vueltas, aunque no lo dijéramos con claridad. ¡Si ha llegado a Italia….!
Y de repente, tras un fin de semana tranquilo, con buen tiempo, con fútbol y manifestaciones, el goteo se convirtió en una torrentera, como cuando después de un sirimiri viene una gota fría de esas que lo inunda todo. Y, en cuatro días, sin colegios, ni institutos, ni universidades; sin acontecimientos deportivos o sociales, sin conciertos y sin fiestas, sin procesiones y sin mítines donde estaba previsto que hubiera elecciones a corto plazo. Y con el pasar de los días nos hemos quedado sin cines, teatros, bares, y quizá sin misas. Con todo cerrado, en una especie de toque de queda de esos que obligan a no salir de casa; no por motivos militares o de orden público, por una emergencia sanitaria de la que éramos perfectamente inconscientes hace nada.
Parto de la base de que lo que haya que hacer, a partir de las recomendaciones sanitarias de los expertos, hay que hacerlo. No hay más discusión. Lo que sería bueno es tener, aunque fuera sometido a provisionalidad o a revisión periódica, una cierta perspectiva de futuro con alguna verosimilitud científica. O sea, saber lo que puede venir, para estar preparados, pero también saber lo que puede durar, para estar animados. Porque, en esto, se oyen versiones muy diversas; desde las dos semanas que de momento duran las medidas ya tomadas, hasta dos meses, o cuatro, o no se sabe cuánto.
En la historia, incluso reciente, hubo grandes pandemias que están muy estudiadas. Tuvieron una duración temporal. Si éste es el caso de la de ahora, sería fundamental saberlo para afrontarla con esperanza.