La Granja agrava su crisis

A. S. G.
-

El equipo de Carlos Fonseca cae (3-1) ante un Ávila superior. La expulsión de Jonan por quitarse la camiseta en la celebración del 1-1, decisiva.

La Granja agrava su crisis - Foto: Ana I. Ramirez

El Real Ávila reaccionó a tiempo, con furia, con ímpetu y con goles ante La Granja cuando los segovianos soñaron por un momento con llevarse del Adolfo Suárez un empate que les hubiera sabido a gloria a los de Carlos Fonseca, en caída libre desde que empezó la temporada. No sería por no buscarlo pero al Real Ávila se le resistió, como tantas veces, el segundo de la tarde con el que haber resuelto el partido mucho antes. Es el 1-0 siempre un resultado peligroso, un fino alambre sobre el que Jonan caminó, como elefante en cacharreía, para hacer el 1-1 a 15 minutos del final y despertar viejos fantasmas. Pero esta vez el equipo de Jonathan Prado golpeó la mesa de quien empieza a ser un duro anfitrión. En cinco minutos, con los goles de Calderón y Manu Moreira, pero sobre todo con la rebeldía de Javi de Mesa, al que le salió todo, fulminaron a los granjeños para hacerse con tres puntos y firmar 7 de 9 en una semana en la que el equipo parece estar al alza. Sin Rubo, sin Ortiz, sin Rubén Ramiro pero con Manu Moreira, con Sergio Mayorga y con Javi de Mesa al frente, al que sólo le faltó el gol para firmar un partido redondo. Tiró de su mejor catálogo el extremo madrileño para destrozar a la defensa segoviana. Se quedó a un palmo de la escuadra y el palo cuando quiso superar a Seif. Y aún sin gol, fue el mejor.
Como el mejor de los granjeños fue su portero. Y se presentó al Adolfo Suárez con una mano enorme cuando –minuto 5– se lanzó con todo ante el intento de remate de Manu Moreira a un paso de la línea de gol. Quiso el extremo rematar un centro de Javi de Mesa desde la banda, pero se encontró con Seif. Empezó con mucho ritmo el Real Ávila, que poco después veía como el balón se paseaba por el área sin encontrar rematador.
Empezó bien en ataque y seguro en defensa.U n partido más. Llorián, muy atento, llegó a tiempo para desviar a córner cuando Mario, rompiendo el fuera de juego, buscó el mano a mano con Alberto tras un pase en largo de Lucho a la espalda de los centrales. Quiso acercarse La Granja pero fue de nuevo el Real Ávila el que lanzó la directa. Corrió Cristo por banda para ceder a Manu Moreira, que remataba cruzado ante Seif, que desviaba con el pie. Los encarnados, verticales, no perdían la oportunidad de correr con Javi de Mesa y Moreira, pero sería a balón parado donde encontró el camino al 1-0. Estuvo listo Mayorga, que encontraba el gol en su vuelta al once cuando rebañó un balón suelto –minuto 21– en el área que había prolongado Llorián a saque de córner. No podía tener mejor regreso al once inicial tras su larga lesión.
Se adelantaba el equipo encarnado.Y esta vez no se echó atrás. Mordía Manu Moreira, un puñal por su banda. Sufrían Mario y Demi en sus internadas y le recorría un sudor frío a Seif cuando el extremo salmantino la pegó –minuto 23– duro desde la frontal. Crecía Sergio Mayorga y se disolvía La Granja, que veía cerca el 2-0. Lo tuvo Cristo tras un gran movimiento y asistencia de Sergio Mayorga que dejó solo al delantero para que corriera hacia el área rival. Le comió la tostada Thanos, que le incordió en el disparo hasta donde pudo sin forzar el penalti.El resto lo puso Seif, desviando a córner con la yema de los dedos. Pidió penalti el delantero paraguayo más por rabia que por falta.
Lo intentó La Granja en el último tramo, más por fuerza que por eficacia. Cuando Jonan no se tropezó consigo mismo, la picó en exceso cuando remató a la salida de un córner para poner el punto y final a una primera mitad dominada por el Real Ávila.
Comenzó la segunda y siguió el Real Ávila el mismo plan de la primera. Buscó Cristo el desmarque,  siguió Manu Moreira incidiendo por banda y exprimió su último aliento Sergio Mayorga. Había prometido Jonathan Prado que este curso el abulense tendría un protagonismo importante y el encarnado aprovechó la oportunidad.
Buscaba el segundo el equipo encarnado con el que matar el partido. Se lo mereció Javi de Mesa cuando la pisó ante Cuadri y Thanos, arrastró el balón hacia el interior y desde la frontal del área –minuto 53– buscó la escuadra contraria. El cuero dibujó un golazo que no terminó por llegar. Se quedó en un susurro a la cruceta.
Se le acabó la gasolina a Mayorga y reforzó Jonathan Prado el centro del campo con Sergio Rivera. Sin el partido resuelto, no quería sustos de última hora, consciente de que los tres puntos sólo se podían escapar en un error propio. Y llegó. La perdió Cristo en el centro del campo cuando su equipo salía al ataque. Y de la pérdida al gol. La cogió Jonan, se metió a trompicones en el área y en el último momento la picó para ponerla por encima de Alberto. Empataba (1-1) el duelo La Granja. Lo festejó Jonan con rabia. Con una amarilla ya en su haber se quitó la camiseta. El festejo le salió caro a él y al equipo. Segunda amarilla y a la calle.
El jarro de agua fría del empate fue mayúsculo, tanto como la reacción. No se arrugó el equipo, que fulminó a La Granja. Advirtió Cristo un minuto después en un balón que sólo tenía que empujar pero que mandó por encima del larguero. Tres minutos después –minuto 78– no perdonó. Estuvo listo Rivera. Recuperación y pase al hueco a Cristo, que encaró a Seif. No remató, se la cedió a Calderón, que entraba solo por el segundo palo. Le regaló el 2-1 a puerta vacía. No perdió la inercia el equipo encarnado ante un rival con diez al que el Adolfo Suárez le pasó por encima. Como Javi de Mesa. Se fue de todos, con sombrero de tacón incluido, para marcharse por línea de fondo y ponerle el centro al segundo palo a Moreira, que hacía el tercero lanzándose de cabeza en plancha. Era el 3-1.  Pudo llegar el cuarto, el quinto... No hubo más, aunque el equipo lo mereció.