Un hombre generoso y apasionado de las bicis

Nacho Sáez
-

Ricardo Alonso Alonso, fallecido a causa del coronavirus, fue concejal en el Ayuntamiento de Aguilafuente y se había jubilado como fontanero.

Un hombre generoso y apasionado de las bicis

Esta historia va de águilas. Casi al mismo tiempo que Federico Martín Bahamontes, El Águila de Toledo, comenzaba a despuntar en el ciclismo, otro ‘aguilucho’ realizaba 39 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta en bicicleta para trabajar. Ricardo Alonso Alonso, nacido el 16 de marzo de 1939 en Aguilafuente y fallecido el pasado 21 de marzo en Madrid a causa del coronavirus, tuvo en las bicis su gran pasión. De su tío ‘Fogonero’ aprendió a arreglarlas –una labor que ya no abandonó en toda su vida–, pero además regentó una tienda dedicada a ellas y a las motos y fundó el club ciclista Águila, del que fue presidente y con el que organizó numerosas carreras, entre ellas un campeonato de España en 1995 en Aguilafuente.

Con su pueblo nunca rompió sus lazos a pesar de que durante unos años se mudó a Madrid por trabajo. Regresó en 1969 y fue concejal en la primera Corporación del Ayuntamiento de la democracia. Antes ya se había casado con María Dolores Casado González ‘Lola’. Juntos tuvieron tres hijos, Esther, Ricardo y Raquel, que a su vez les proporcionaron tres nietos. Víctor, Julia e Irene, otra de las debilidades de Ricardo, que siempre elevó el significado de la palabra ‘familia’. 

Su padre fue hachero y su madre, ama de casa. Estudió en el colegio de Aguilafuente, donde se reveló cono un niño revoltoso y bromista. De ahí el mote que siempre le ha acompañado, ‘Moscas’. A los 14 años empezó a trabajar en la fábrica de madera del pueblo. Después, afiló sierras en Navafría, gracias a esos largos viajes en bicicleta, y aprendió fontanería. Un oficio que llevó a Madrid con una empresa vinculada al Canal de Isabel II, a Valencia y otra vez a Madrid hasta su regreso a Aguilafuente, donde siguió con la caja de herramientas.

Las instalaciones de las naves de Proinserga –grupo del que además fue su socio– llevan su firma, igual que otras muchas obras en la provincia, donde se jubiló en mayo de 2004. «Siempre estaba dispuesto a enseñar a sus hijos y nietos, de los que estaba muy orgulloso. Anteponía la felicidad de los suyos por encima de sus ideas o valores. Generoso, hizo muchos favores a quien se lo pedía, sobre todo si era para su pueblo. También era extrovertido y abierto, siempre dado a la broma. Dicharachero, le gustaba hablar, siempre tenía historias para todo, le gustaban los corrillos y discutir y no dejaba indiferente. No se callaba, iba siempre de frente, despreciaba la falta de palabra y la mala educación. Además, se interesaba por todo, le gustaba estar bien informado, siempre con los periódicos y la radio y más adelante también con una tablet que consultaba constantemente», relata su familia sobre Ricardo Alonso Alonso, del que también destacan su afición por los toros y por descubrir nuevos lugares en Madrid con su mujer, Lola.