COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Espías en Cataluña

Hasta que el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón, no levante el secreto del sumario, o se acceda a alguna explicación sobre la forma en la que está judicializada la presunta participación del espionaje ruso en una maniobra de apoyo al independentismo catalán, cualquier conjetura cabe sobre la presencia de importantes agentes del servicio secreto de las Fuerzas Armadas rusas en Cataluña coincidiendo con la celebración del referéndum ilegal del 1-O, da pábulo a cualquier conjetura. .

Es una evidencia que desde hace unos años, con la campaña electoral que permitió la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos como máximo ejemplo, Rusia ha tratado de desestabilizar a distintos países con acciones de propaganda que parten de lugares ligados a los servicios secretos rusos que acaban siendo localizados por los servicios de contraespionaje, desde los que se difunden campañas orientadas a la desinformación, a la creación de noticias falsas, cuando no a hackear sistemas electorales o el control de infraestructuras estratégicas.

En el caso de España, por el momento, y hasta ver adónde llegan las pesquisas judiciales y policiales, en manos de la Comisaría General de Información y del CNI en colaboración con otros servicios secretos occidentales, que dieron la pista sobre la presencia del general ruso Denis Sergueyev en nuestro país, la impresión es que sus acciones no estaban relacionadas directamente con el independentismo catalán, por los medios habituales de financiación de grupos o de determinadas acciones, sino que obedecían a las intenciones rusas de desestabilizar a cualquier país en el que tengan puestos sus intereses, en la nueva modalidad de guerra fría que se ha instaurado desde que a Vladimir Putin se le han despertado las ansias imperialistas y el deseo de influir en la vida polítíca de otros países por la puerta de atrás. En cualaquier caso es necesario saber cual fue la actividad de un agente calificado por el juez como “peligroso” en los días posteriores a la consulta ilegal. .

Respecto a Cataluña han sido notables las informaciones falsas o denigrantes del sistema democrático español, con dudas sobre el respeto hacia los derechos humanos, promoviendo que la independencia estaba al alcance de la mano o las posibilidades de reconocimiento de la nueva república catalana de proclamarse la independencia.

Cierto que las teorías conspiratorias suelen tener buena acogida y que las últimas acciones conocidas de los servicios secretos rusos contribuyen a ello. Sin embargo, las que han llegado a la opinión pública y que han sido investigadas por parlamentos y servicios secretos -intervención en el referéndum del Brexit, “Rusiagate”, intento de asesinato del exespía ruso Serguéi Skripal...- han sido realizadas de forma chapucera. Pero si llegara a confirmarse que se se hubiera podido producir algún tipo acercamiento entre enviados rusos y el expresidente catalán Carles Puigdemont, u otros dirigentes catalanes, aunque no llegaran a concretarse, con la finalidad de recibir apoyos que pusieran en aprietos al gobierno español, el independentismo catalán habría dado un salto cualitativo que no puede quedar sin respuesta, por la intervención de un país tercero en un problema nacional.