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Cuando la sinrazón puede a la razón

María Jesús Álava
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A las personas dogmáticas cuya actuación no obedece a la lógica solo se les puede hacer frente con el espíritu crítico que aporta la educación

Cuando la sinrazón puede a la razón - Foto: Foto de SHVETS production en Pexels

Seguro que en nuestra vida cotidiana conocemos a personas que actúan de forma irracional, sus conductas carecen de sensibilidad y no obedecen ni a la lógica, ni al razonamiento. Podemos pensar que esas conductas solo se dan en países lejanos, ¿pero qué pasa en nuestra sociedad occidental?, ¿estamos libres de comportamientos fanáticos?, ¿de verdad pensamos que hay un muro que nos separa de la barbarie?

¿Cómo podemos definir a las personas fanáticas?

Las personas dogmáticas no cuestionan sus creencias, están llenas de pensamientos acientíficos, se muestran incapaces de reflexionar sobre la autenticidad de sus postulados, pero tratarán de imponer sus ideas si es necesario a través de la violencia y la coacción, ya que manifiestan falta de control emocional y una impulsividad sin límites.

En nuestra sociedad occidental ¿cómo actúan las personas fanáticas?

Ante la falta de argumentos lógicos y racionales utilizan con frecuencia el engaño, la seducción y la manipulación de las emociones, para conseguir sus fines.

Una vez que tienen a la persona en sus manos empiezan sus conductas déspotas, agresivas, violentas y, por encima de todo, conductas posesivas.

Actúan como si la otra persona les perteneciera y tratan de separarla al máximo de su entorno, de alejarla de su medio y de aislarla física y emocionalmente.

¿Podemos conseguir que personas fanáticas recuperen la racionalidad?

En general es muy difícil, pues ellas viven bien en su mundo, se creen en posesión de la verdad y cualquier cuestionamiento perturba sus raíces y su estabilidad.

Su seguridad se basa en la vigencia de sus planteamientos; actúan además de forma muy primitiva, muy simple; no admiten el cuestionamiento de sus ideas y se aíslan en su mundo y en sus planteamientos radicales.

Para que recuperen la racionalidad, tendríamos que crearles un mínimo de dudas, que pudieran cuestionar sus ideas y separarlas de ese entorno que las llena de confusión e inflexibilidad

¿Cómo hacer frente a comportamientos fanáticos?

No cayendo en sus dinámicas, no pretendiendo razonar con estas personas, pues reaccionarán desde la violencia y el dogmatismo.

Tenemos que actuar con mucha inteligencia emocional; ver cuáles son sus puntos débiles, sus mayores incoherencias, analizar cómo pretenden aprovecharse de nuestra ingenuidad, incluso de nuestra generosidad y sorprenderles con comportamientos y actitudes que no esperan. Es muy típico que manifiesten conductas posesivas; intentarán alejar a sus víctimas de su familia y de sus personas más cercanas. Les impedirán ver hasta a sus hijos o nietos.

    

¿Cuál es la mejor prevención de este tipo de conductas?

La formación, la educación en un espíritu crítico, la reflexión sobre las propias ideas y la defensa y el respeto de las ideas contrarias…

A mayor nivel educativo, más flexibilidad de pensamiento. Por ello es tan importante no educar en el resentimiento, pues es fomentar la intolerancia, la ausencia de valores y la imposición de ideas a través de la fuerza, nunca por medio de la razón.

Lo decía Josefina Aldecoa: eduquemos a los niños para que sean personas críticas, para que defiendan sus ideas, pero también para que analicen y comprendan las posturas contrarias, y conseguimos adultos que vivirán en libertad, y lo harán siempre desde el respeto y la flexibilidad.

En definitiva, formación, reflexión, espíritu crítico y respeto a las ideas ajenas.

Conclusión:

Quien trata de imponer su voluntad por la fuerza, ni sabe escuchar, ni sabe dialogar, ni es capaz de respetar. ¡Nunca te fíes de quien actúa despreciando a los demás!

ARCHIVADO EN: Educación, Física, Violencia