CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Los catalanes sí tienen rey

Le dijo Laura Borrás a Don Felipe que los catalanes no tienen rey. Claro que tienen, ella misma tiene rey. Si no fuera una ciudadana española de Cataluña, no habría podido optar a un escaño en el Congreso de los Diputados, no habría acudido a La Zarzuela en nombre de su partido, no tendría voto para elegir al próximo presidente de gobierno ni cobraría un sueldo del Congreso de los Diputados, una institución del Estado. El Rey Felipe, que la recibió con una sonrisa en La Zarzuela, es el Jefe de ese Estado. Es su rey, le guste o no le guste.

Laura Borras, que estudió filología española, antes y después de ser recibida en audiencia por el Rey dijo que ella era la voz de Jordi Sánchez, que no había podido acudir a la audiencia por ser un preso político. Habría que indicarle a Borrás que, si ella es la voz de Sánchez, necesariamente comparte su ideología y sus estrategias políticas, así como su objetivo de alcanzar la independencia. Si Sánchez se encuentra en prisión preventiva y ella no solo está en libertad sino que además es recibida por el Jefe de Estado, algo habrá hecho Sánchez para estar en prisión provisional. Algo ajeno a su ideología, a su estrategia política y a su objetivo de alcanzar la independencia.

El discurso agresivo de Laura Borrás se cae por su propio peso desde el mismo momento que ella no está encarcelada. Que no venga por tanto con el invento de que en España se persigue a la gente por sus ideas, que en España hay "presos políticos", hay "exiliados" y todos esos mantras que repiten hasta la saciedad los que portan el lazo amarillo. Laura Borrás es el ejemplo más evidente de que en este país del que ella abomina aunque bien que le gusta formar parte de sus instituciones, se respeta la ideología de todo el mundo aunque esa ideología persiga la destrucción del Estado. Y si hay unos políticos que se encuentran en prisión preventiva, y unos dirigentes que huyeron cobardemente al extranjero dejando atrás a sus principales colaboradores, no es por lo que piensan, sino porque han cometido delitos como así lo han determinado diferentes instancias judiciales. Borrás no ha cometido delito y por eso se mueve con plena libertad.

Lo chocante de los independentistas como Borrás es que tengan tanto interés en formar parte de las instituciones del país al que no quieren pertenecer. Lo chocante es que gasten su dinero en campañas electorales para convertirse en diputados españoles, que busquen las vueltas a las leyes y reglamentos para votar en un Congreso y Senado en donde se aprueban leyes para los españoles, que no renuncien a ser recibidos por el Rey, y que peleen concienzudamente para que el Estado incremente su financiación. Financiación que implica dependencia de ese Estado.

Su discurso es de una incongruencia absoluta.