Gatto exhibe la mágica tradición del títere de guante

ICAL
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Salvatore Gatto lleva 32 años trayendo a Titirimundi el universo del personaje de 'Pulcinella'

El titiritero Salvatore Gatto es uno de los grandes representantes de la tradición de los títeres de cachiporra napolitanos, con su personaje estrella ‘Pulcinella’, con su vestido blanco, su máscara negra, su gorro puntiagudo y su particular voz chillona de la lengüeta, que llevó a la barra del bar Alma Nostra de Segovia, para compartir un vino con los medios de comunicación, dentro de las acciones de Titirimundi. Gatto lleva 32 años ofreciendo su arte en el Festival Internacional de Segovia, sólo faltó a la primera edición.

Para Salvatore Gatto, Titirimundi es “una fiesta maravillosa”, con “una escenografía estupenda, gente muy amable y acostumbrada a la función”, que para los artistas supone “un público interesante”. Con su ‘Pulcinella’ estará actuando, este fin de semana si la lluvia no obliga a pensar en un plan B, en el Jardín de los Poetas y la Plaza de Colmenares.

El titiritero Salvatore Gatto afirmó hoy que se inició por casualidad en el mundo de los títeres, que había muchos en su casa porque se les construyó su abuelo y que empezó a utilizarlos cuando empezó a trabajar con niños. "Haciendo improvisación”, recordó, fue consciente de que se abrían más, que hablaban de si mismos. Gatto contó que aprendió de la mano “del maestro de la tradición Giovanni Pino” y de otro maestro “Nucio Sampedro”.

El personaje de ‘Pulcinella’ es universal y atemporal porque “representa simbólicamente al hombre”, la historia del hombres de la calle, simple “no la historia del hombre del poder”. El espectáculo de Gatto es una denuncia del mal funcionamiento de la sociedad, a través de los personajes con los que se enfrenta ‘Pulcinella’.

El títere, sostuvo Gatto, “lo tiene todo” resultar interesante a los niños, por los colores, “la emoción, el rufián, el malo”. El espectáculo no le viene del pensamiento sino que lo ve y ya lo tiene integrado en el cerebro, entra “derecho y rápido”, pero su forma de hacer teatro de títeres no está destinada a los niños, sino a los adultos, porque “juego con la velocidad, rápido, muy rápido, con la postura”. El titiritero sostuvo que es un espectáculo para adultos porque “es una metáfora de denuncia”.

Salvatore Gatto aseguró que en el personaje hay “mucho de mi propio pensamiento” porque “la mayoría del texto no existe, es la improvisación con el público”, como comprobaron los periodistas, los gráficos y los clientes del bar segoviano ‘Alma Nostra’, que asistieron en vivo y en directo, a una breve escena de ‘Pulcinella’ con dos de sus antagonistas, con su característica voz chillona.

Gatto exhibe la mágica tradición del títere de guante
Gatto exhibe la mágica tradición del títere de guante