TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


'Cholismo' en crisis

Como toda teoría extrema, y el Cholismo en esencia lo es, la única forma de sostenerla es el éxito. Puede que al comienzo el atlético medio comprase cualquier teoría romántica alrededor de un concepto de lucha, entrega, solidaridad y defensa a ultranza. El club necesitaba una catarsis y Simeone aterrizó con aquel manual tan comprometido: había que creérselo como fuera, un clavo ardiendo que, además, resultó ser ganador. Una Liga. Dos finales de Champions. Un prestigio recuperado.

Alrededor de esta resurrección colchonera se edificó una nueva idea: llegar a la grandeza en poco tiempo, recuperar en un abrir y cerrar de ojos algo que nunca se había tenido (por tanto, no era tanto «recuperar» como «eliminar barreras con los grandes»): se construyó un estadio, se gastaron enormes cantidades de dinero, se batió un récord de gasto y precocidad con los 126 millones por un niño (Joao Félix) y se dijo, como cuando el Mono Burgos asomaba la cabeza bajo la tapa de la alcantarilla: «Ya estamos aquí».

¿No querían ser grandes? Pues vivan las crisis como los grandes: en pocas fechas, agarrados al día a día, máxima exigencia en el menor tiempo posible. Han marcado 16 goles en 16 partidos, una sequía con la que no pueden pelear por nada por mucho que Simeone siga empeñado en construirlo todo alrededor de Oblak. Y puede que ahí radique la clave del estancamiento: en la incapacidad del equipo, ya no tanto del técnico como de ese concepto en el que se basa la competitividad atlética, de ser ofensivo, de arrollar cuando hay que hacerlo y defender cuando toca… no siempre.

La respuesta a «¿Es Simeone el entrenador idóneo para dar ese pasito más allá?» es traicionera: decir que «no», la respuesta lógica al momento, es traicionar al padre del invento.