TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Juntos

Irán juntos al estadio, sí, pero previamente comerán en mesas redondas. «Almuerzo de confraternización», pondrá Sergio Ramos en sus redes sociales, pie de foto de una instantánea junto a Piqué y a Messi. Ramos no llevará ningún atuendo ridículo: chándal oficial. Lo del peinado será otra cosa. «De 'tardeo' con el 'pibe'», Suárez tomando mate con su paisano Valverde. Griezmann riendo con Benzema en la 202 del Princesa Sofía mientras se juegan el café en la 'Play'. «Dos 'gabachos'», titula la foto Lenglet en su 'Insta'. Bajarán a los autobuses e irán mezclados. Media plantilla azulgrana en el bus blanco, media blanca en el bus azulgrana. La idea será de pesos pesados, estilo Marcelo y Busquets: «No evitaremos que algún cafre tire algo si quiere tirarlo, pero sí que los 'no cafres' se intenten cebar con el autobús del Madrid». Zidane vacilará con el chófer culé, que tiene familia en Marsella. Valverde sorprenderá a todos con una broma («Y recordad la charla: cuidado con el 'diez' de ellos»). El paso entre el gentío les permitirá detectar gestos entre sorprendidos y contrariados: los primeros no entenderán tanto buen rollo; los segundos, los que pretenden aprovechar la rivalidad histórica para caldear el ambiente, se quedarán sin argumentos. Ya en el Camp Nou, bajarán y se dirán «hasta pronto» (cada uno va a su vestuario, eso es sagrado) con abrazos y sonrisas, y cuando salten al césped volverán a mezclarse por sorpresa agarrar una enorme pancarta que tiene ambos escudos: «Somos futbolistas y esto es sólo un partido», mensaje contundente dirigido a quien haya querido (o quiera) montarla.

¿Y saben? Podrían hacerlo perfectamente, pero son demasiado orgullosos… y el Barça, en su parte institucional, además tiene que escenificar que esta 'lucha' (¿He dicho 'lucha?) es también suya. Que gane cualquiera menos los idiotas con ganas de lío.



Las más vistas

Opinión

Infierno

Se cumplen 75 años de la liberación de Auschwitz. Su huella permanece intacta para recordar hasta dónde puede llegar la barbarie del ser humano