Footgolf, la nueva moda que llega a Segovia

Nacho Sáez
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Esta disciplina que combina el golf y el fútbol se abre camino a nivel nacional e internacional. Ya se han disputado tres mundiales y se están multiplicando los campos. Uno de los últimos en abrir ha sido el de Cuéllar.

Footgolf, la nueva moda

El pádel fue considerado durante muchos años un deporte menor, un ‘quiero y no puedo’ al lado del tenis. Sin embargo, hoy es uno de los que cuenta con más licencias en España, mueve millones de euros en patrocinios y los torneos de su circuito mundial son presenciados por miles de espectadores. Una revolución en toda regla que ahora sueña con imitar el footgolf, una disciplina que mezcla el golf y el balompié y que no para de ganar seguidores en los últimos meses. 
‘Cuéllar estrena su campo de footgolf’; ‘El footgolf llegará a La Vereda el próximo 20 de julio’; ‘El footgolf crece en Madrid con el primer centro de tecnificación de Europa...’ Son sólo algunas de las noticias recientes que reflejan el crecimiento de una modalidad que tiene su origen en Holanda en 2009 –aunque existen precedentes de deportes similares– y que ya ha vivido tres Mundiales. El último hasta el momento se disputó el pasado mes de diciembre en Marrakech (Marruecos) y finalizó con la victoria de un argentino, Matías Perrone, el hombre de moda hoy en un mundo que incluso ha logrado alcanzar el profesionalismo en algunos países.
Estados Unidos, Argentina, México e Inglaterra permiten a un grupo de jugadores ganar suculentos sueldos, al mismo tiempo que exfutbolistas como el exvalencianista Ayala o el portugués Ricardo Esteves (Benfica, Vicenza...) prueban suerte. En España, el auge del footgolf se encuentra aún en una fase inicial. El de Marrakech supuso para nuestra selección su primer Mundial –alcanzó las semifinales– y un espaldarazo para una expansión que de momento es tímida debido al limitado número de campos en los que se puede practicar. En el directorio de la página web de la Asociación de Footgolf Internacional en España figuran menos de una decena.

Agustín Galleguillos es el impulsor del footgolf en Segovia.
Agustín Galleguillos es el impulsor del footgolf en Segovia. - Foto:
Es verdad que no aparecen todos los que están habilitados; por ejemplo, el único que existe en Segovia, inaugurado hace sólo unos días en el campo de golf Villa de Cuéllar. Un recorrido que se adapta perfectamente a las necesidades de esta novedosa disciplina, tal y como se pudo comprobar en el torneo que organizaron sus responsables para estrenarlo gracias al patrocinio de Finca Cárdaba. Disputaron 18 hoyos para todos los gustos. Con pares tres, cuatro y cinco, con hoyos más técnicos, para zurdos, otros para diestros y también largos para los jugadores más fuertes. 
«Pero es un juego de estrategia», subraya Agustín Galleguillos ‘Guti’, impulsor del footgolf en Segovia. Este profesor de instituto (da clase en el IES Catalina de Lancaster, en Santa María la Real de Nieva) y futbolista aficionado (juega en el Monteresma) conoció por primera vez el footgolf de una manera curiosa. «En mi pueblo, Azadinos, que está en León, había un campo de golf enfrente de casa de mis padres que ya no se utilizaba», cuenta. «Un día vi que había gente allí con un balón de fútbol y pensé que estaban practicando un juego que se habían inventado, pero más tarde organizaron un torneo y mi hermano me contó de qué iba la historia».
Ha pasado algo más de un año desde entonces y la afición de Guti por este deporte no ha hecho más que crecer. Participa en campeonatos y ha sido uno de los principales culpables de que el campo de golf de Cuéllar haya abierto sus puertas a esta iniciativa y de que el de Grajera lo vaya a hacer próximamente. ¿No chirría en un deporte que respeta tanto las tradiciones y la pureza como el golf? «No, porque por ejemplo respetar el código de vestimenta es una de las reglas más importantes. No se permite que uno vaya con la camiseta del Barcelona, otro con la del Madrid, otro con la del Arsenal y otro con la de la Juventus. Es obligatorio llevar una camisa con cuello tipo polo, calcetines hasta las rodillas y zapatos sin tacos. Como mucho se permiten que sean de los de multitacos», explica Guti.
El footgolf tampoco resulta perjudicial, remarca, para el cuidado de los campos «porque es raro dar al suelo y llevamos un calzado adecuado para el terreno que estamos pisando». El reglamento está basado en el golf pero con algunas consideraciones y particularidades. La dinámica es la misma: la organización fija el par del campo en cada hoyo y el objetivo es bajarlo. Después, el balón debe ser jugado en un sólo movimiento y no está permitido empujarlo con la parte superior o inferior del pie. Este debe estar separado del balón, claramente por detrás, antes de cada golpe.
«Los torneos se ganan en el ‘approach’ y en el ‘putt’», indica Guti en términos puramente golfísticos. A sus 38 años, aunque la próxima temporada tiene previsto seguir vistiendo la camiseta del Monteresma, considera que el footgolf «es una buena forma de continuar vinculados al fútbol para los que estamos cerca de la retirada». Entre los nombres populares españoles que ya se han hecho más conocidos figuran antiguos integrantes de las canteras del Atlético de Madrid y del Real Madrid. Es el caso de Piero Menor, que vive en Miami y cuenta incluso con un canal de Youtube  (‘Footgolfos’) dedicado a esta disciplina. O de Jaime Romero, que perteneció a la quinta de Guti –el exjugador madridista–, en la base del club blanco.
Otro madridista, Courtois, ha participado recientemente en un torneo en Canarias par dar todavía más visibilidad al footgolf, que no sólo está dirigido a quienes tienen un buen golpeo de balón. «La fuerza es importante, pero no lo es todo. De hecho, a lo mejor yo tengo más fuerza que el campeón del mundo, pero él es mucho más completo», argumenta el impulsor del footgolf en Segovia, que persigue la creación de una Liga en Castilla y León: «Es que al final te gastas una media de doscientos euros en cada viaje».
Esta semana se ha conocido que el próximo Mundial tendrá lugar en Japón el año que viene. Será una buena oportunidad para comprobar el crecimiento que ha experimentado esta modalidad en España. «Poco a poco la gente lo va conociendo. Sólo puedo decir que a los que hemos jugado al fútbol lo que nos gusta es dar patadas al balón y esto es justo eso», remacha Guti.