"Era desolador ver llorar a los vecinos de impotencia"

Sergio Arribas
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Todo un pueblo se vuelca para combatir el incendio de La Granja. "Tuvimos que frenar a muchos vecinos que quería subir a apagar las llamas. Hubo gente que se jugó la vida", afirma Juan José Martínez, voluntario de Protección Civil del Real Sitio.

Voluntarios trabajan en la tarea de asistencia a bomberos, brigadistas y militares que aún luchan contra el incendio. - Foto: ical

Raúl y Laura estaban de vacaciones en Santander cuando conocieron, a través de las redes sociales, que ardía la montaña de su pueblo. Es el director del colegio Agapito Marazuela del Real Sitio y ella la presidenta del Ampa del centro. Las noticias eran inquietantes y no dudaron en ponerse en carretera de inmediato. Raúl Vela López ha subido “mil veces” al monte con sus alumnos, para descubrirles los rincones del Parque Nacional del Guadarrama, reserva de la Biosfera y, de hecho, en el colegio se desarrolla un Plan Medioambiental centrado en la Sierra del Guadarrama, que iba a tener su ‘colofón’ al curso que viene. “El proyecto de nuestro centro para el año que viene se estaba quemando”, pensaba Raúl, angustiado por la catástrofe que se avecinaba. Nada más llegar al Real Sitio y sin sacar la maleta del coche, Raúl y Laura Alonso -prima del alcalde, Samuel Alonso- acudieron para participar como voluntarios para ayudar a todos los profesionales desplegados y que intervenian en la lucha contra el fuego, que se propagaba de forma alarmante, en dos frentes. “Hicimos lo que pudimos, darles agua, un café calentito según bajaban, algo de alimento para que pudieran recargar fuerzas”, recuerda.

A través de las redes sociales, facebook, twitter y los grupos de whatsapp, todo el pueblo se movilizó con enorme celeridad. Desde el ayuntamiento se pidió a los vecinos agua, leche, bocadillos… “En media hora había ya más que de sobra”, dice una vecina, que en la mañana de hoy lunes permanece en la plaza de toros, punto de “almacenamiento” de los víveres donados por vecinos de La Granja y de otras tantas localidades de Segovia. De allí se traslada a un campamento base, unos metros más arriba, donde los voluntarios de Protección Civil del Real Sitio están encargados de distribuirlos a los bomberos y brigadistas que participan en las labores de extinción.

En la tarde del domingo se vivieron escenas dantescas.“Fue alucinante. Salió todo el pueblo. Hubo gente que en chancletas, en bermudas, quería subir al monte para apagar el fuego. Cuando te tocan tu corazón, porque esto es el corazón de La Granja, cuando ves que tu casa está ardiendo, porque ésta es su casa, hacen lo que sea para evitar la tragedia. Todas las casas se quedaron vacías para apoyar en lo que pudiera ser necesario”, afirma Raúl.

La rabia e impotencia era el sentimiento unánime de los vecinos la tarde del domingo. “Por mi profesión -dice Raúl- docente en el colegio del pueblo, trabajo mucho con los técnicos del Ceneam. Vi a técnicos de medio ambiente llorando, literalmente. Era desolador ver también a los vecinos llorar de rabia e importancia, al ver cómo el corazón de su pueblo se venía abajo”.

Lejos de quedar paralizados por el 'shock',  los vecinos iniciaron una rápida movilización. Baste el ejemplo de una de las panaderías del pueblo. Al conocer la tragedia y la necesidad de ayuda, el pan pasó de las estanterías a un saco y de ahí a uno de los bares próximos al colegio, donde otros vecinos se afanaron en preparar bocadillos para los brigadistas. Otros vecinos fueron al Parador Nacional de La Granja, para pedir agua, leche y fruta. Los bares de La Granja no cerraron, tampoco por la noche. La leche no podía ser almacenada en la plaza de toros y sus frigoríficos eran imprescindibles para que se mantuviera en buen estado de conservación.

Y hasta la plaza de toros también llegó un remolque, procedente de El Espinar. Llegó por la noche, cargado de bollería, donada por la fábrica Siro, pero también de otros muchos alimentos y bebidas donados por los vecinos espinariegos.

Juan José Martínez, vecino del Real Sitio y voluntario de Protección Civil, se emociona al comprobar como “todo un pueblo se ha volcado” ante la tragedia; y no solo vecinos del Real Sitio, afirma, sino de infinidad de pueblos de la provincia de Segovia. ‘Juanjo’ estaba hoy lunes repartiendo agua, leche y alimentos a los bomberos, brigadistas y miembros de la UME que participaban en las labores para sofocar el fuego. “Desde que empezó el fuego, no dejaron de llegar compañeros [de Protección Civil]. Se ha estado toda la noche. Hemos dado toda la cobertura que hemos podido. Como los vecinos no podían subir con el coche, a la plaza de toros han traído de todo, agua, café, refrescos, bocadillos…. Y de ahí lo hemos ido distribuyendo. La gente del pueblo, del primero al último, se han volcado absolutamente, también de otros pueblos, como El Espinar o Palazuelos, les hemos tenido que decir que de momento no traigan nada”.

Juanjo confiesa que al ver la movilización solidaria, “se me ponía la piel de gallina”. El voluntario, uno de los más veteranos de la agrupación de Protección Civil del Real Sitio, confiesa haber vivido momentos de “enorme angustia”. “Hemos tenido que frenar a muchísima gente que quería subir a intentar apagar el fuego. Allí arriba, ayer por la tarde [por el sábado], hubo mucha gente que se jugó el pescuezo, gente incluso en bermudas.

Vecino del Real Sitio y con una dilatada experiencia en Protección Civil, Juanjo confiesa que al ver la magnitud del incendio le sobrevino “un dolor muy grande, una pena enorme”. “Conozco la zona, piensas que el monte tardará en recuperarse muchos años y te entra una pena inmensa”, comenta Juanjo, que destaca, igualmente, el “gran trabajo” de los profesionales que trabajan en mitigar la tragedia. “Hay una relación perfecta. Da igual que sea la UME, Protección Civil, Bomberos o Guardia Civil. Aquí somos todos una piña. Son muchos y muy grandes profesionales. Lo están dando todo y espero que muy pronto se pueda controlar el incendio”, dice.

Mariano, vecino del Real Sitio, que elude desvelar su apellido, desvela que en el pueblo cunde la rabia y la indignación por un incendio que, según sospechan, fue intencionado. “Lo tengo claro, alguien lo provocó, esto no se hace solo. El pueblo está muy cabreado”, dice Mariano, que confiesa que él, como otros muchos granjeños, “he dormido fatal, como todos”. “Si le pillamos al que lo hizo….”, zanja Mariano, que apunta también cómo “el monte en esta parte está muy mal cuidado. Tiene mucha mierda y mucha maleza. Hicieron una corta hace unos años y dejaron muchas ramas en el pinar”.