TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Un paso atrás

El primer consejo que debes aprender en Preparación a guía de museos es: «Aléjese del cuadro si quiere apreciarlo». La famosa historia de los árboles que no dejan ver el bosque. A veces, dar un paso atrás es avanzar. En tres palabras: recular para acertar.

El buen estratega sabe cuándo hacerlo. Me faltan (nos faltan) muchos argumentos para juzgar a Quique Setién como técnico de élites, conductor de grandes velocidades o gestor de tremendos vestuarios… Pero venía el Barça con la mosca detrás de la oreja después de la derrota en Valencia y lo de contar pases se había convertido en un meme próximo a la parodia. Así que algo tenía que hacer el cántabro. Y el cántabro reculó. Los que lo habían descrito como un técnico de ideas fijas e inamovibles han tenido que esperar solo cuatro jornadas para ver desmontado su crítica, porque Setién reorganizó al equipo… tal y como se lo encontró. El Barça más vertical y profundo que propuso Luis Enrique y continuó Valverde, el Barça que arriesgaba la pelota y no se dedicaba al insulso toque-toque sabiendo que ya no tiene a los benditos pequeños sobre el pasto. Sucedió ese Barça y el partido terminó con 5-0 y medias sonrisas en la grada.

El nuevo entrenador aterriza y debe justificar su contratación, está claro. O, por lo menos, intentar demostrar a sus valedores (la directiva) que destituir al anterior técnico fue una decisión correcta. Si el camino de Quique Setién tiene que ser volver a los tiempos de Valverde (dos Ligas, una Copa, unas semifinales de Champions… dolorosas, pero semifinales al fin y al cabo), tal vez no sea un mal lugar. Dar un paso hacia atrás para tomar distancia, corregir un defecto, arreglar un partido que se tuerce. En definitiva, reconocer el error y ponerle remedio pronto.