CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Las cuentas de Sánchez

Sánchez sabe contentar a la clientela, pero las cuentas se le dan regular tirando a mal.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional ha utilizado la tribuna de Davos, hoy la mejor del mundo, para advertir que el crecimiento de España va a ser de 1,6 puntos, cuatro décimas menos del que anunció Calviño en verano, añadiendo además que era el más bajo de los países de “economía avanzada”. La ministra responde que estamos por encima de la media, y punto. No importa, como tampoco importa que esa disminución del crecimiento va a tener consecuencias graves para el empleo.

Tanto o más como subir el salario mínimo interprofesional a 900 euros como exigió Podemos, un incremento que ha afectado a las pequeñas y medianas empresas, por imposibilidad de hacer frente a ese incremento más el consecuente incremento de las cuotas de la seguridad social. Para Sánchez, la preocupación es cero porque sigue pensando que los ricos equilibrarán la cosa con la subida de sus impuestos, pero ni aun así salen los números. . En cuanto a que pagarán más los ricos, habrá que verlo. Son las clases medias las que no disponen de medios societarios con los que maniobrar para pagar menos a Hacienda.

El consejo de ministros ha aprobado la prometida subida salarial a los funcionarios. Lo merecían. Llevan años penando tras la bajada que les metió Zapatero y la posterior congelación. En su euforia por cumplir su promesa, Sánchez olvidó decir que era una medida que habían negociado Montoro y Báñez con patronal y sindicatos, él solo se ha puesto la medalla. Habría que preguntar al presidente qué ocurrirá el día que no pueda poner en práctica medidas que iba a aprobar Rajoy y que se anularon cuando la moción de censura lo dejó sin gobierno. También ha anunciado Sánchez que habrá nuevos Presupuestos antes de que finalice el verano. Pues bien, no se sabe si es una buena o mala noticia, porque si tiene que negociarlos con Podemos, con el PNV y con un partido independentista, hay que ponerse en lo peor, porque los nacionalistas e independentistas pedirán más dinero para sus feudos, aparte de cesiones políticas humillantes, y Podemos hará gala una vez más de una “generosidad” con comillas que rompe cualquier posibilidad de cuadrar las cuentas… que a Sanchez, a pesar de ser doctor en Economía, no le gusta excesivamente revisar, no vaya a ser que efectivamente no cuadren.

Sánchez se presenta como el defensor de las clases más vulnerables sin pensar que esas clases merecen seriedad, y no anuncios cargados de demagogia. Repite hasta la saciedad a las voces críticas que cuenta con el respaldo de las urnas, que votaron mayoritariamente por un gobierno progresista. No es cierto: votaron a un candidato que juraba por sus muertos que nunca gobernaría con Podemos y que ni mencionaba la posibilidad de acordar nada con el independentismo.

Ya está bien de falsear los datos.