UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Asignaturas pendientes

Cualquier norma cívica, de sentido común, contempla el respeto entre las personas, independientemente de su sexo u orientación. De resultar efectivo y real esta reflexión básica se vería reducida la normativa legal porque se entiende que la convivencia entre los humanos estaría garantizada bajo el concepto de que la libertad individual termina cuando comienza la de quien se encuentra al lado, dicho metafóricamente. Nadie es más que nadie. En el conjunto de las ciudades españolas hemos vuelto a ver en la calle a miles de mujeres celebrando su Día Internacional reclamando la igualdad aún no conseguida, lo que exige, sin duda, seguir avanzando en la legislación porque, ese consenso básico que debería existir entre las personas, no funciona en algunos aspectos.

Está claro que se ha avanzado en estos años pero aún quedan muchas asignaturas pendientes, comenzando por comportamientos machistas en los institutos, donde se comienza a practicar el acoso, principalmente a través de los grupos de wasap, provocando serios problemas psicológicos entre las jóvenes víctimas. Y, desde luego, aún sigue existiendo la lacra de la violencia machista, que anualmente nos ofrece una lista negra de asesinatos y malos tratos, que se debe atajar por todos los medios, comenzando por poner en marcha todas las medidas contempladas en el pacto que han suscrito los partidos políticos y que debería extenderse a otros aspectos.

Hay que hablar de planes de igualdad que permitan eliminar la brecha salarial y levanten las barreras que impiden a las mujeres alcanzar los puestos de responsabilidad, los llamados ‘techos de cristal’. En numerosas profesiones aún hay más mujeres que hombres en los tramos salariales inferiores, y en la escasa presencia en los puestos directivos, cuando en las aulas de muchas universidades el número de mujeres es claramente superior al de hombre, y por ende el de egresados y dispuestos para entrar en el mercado laboral.

Ya que se contemplan diferencias y entre las personas no hay un comportamiento generalizado de respeto, la política debe entrar en juego con el fin de avanzar en la senda de la igualdad. Y es ahí donde está la discusión con diversos actores: quienes tienen una clara intención, los que se suman por razones electorales sin creer en ello, los que se pasan por los extremos y aquellos que tratan de revivir situaciones de pasado que, lamentablemente, se vienen manteniendo aún en algunas religiones que, en determinados casos, recuerdan a aquellos principios a no olvidar en el matrimonio que fijó la Sección Femenina de la Falange Española. En todo caso, 11.000 personas en Segovia es una cifra que no consiguen los partios o sindicatos de forma individual, sino todo un movimiento.

Así las cosas hay que respetar a todas las mujeres bajo esos principios de igualdad, no solo las que representen una ideología. Y, como no podría ser de otra forma, las mujeres también votan, aunque en España esta práctica democrática no se reconoció hasta los comicios que se celebraron el 19 de noviembre de 1933, hace casi 86 años. Suya es la palabra, no de nadie.