TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Esos chavales de azul

Vamos con una de internacional antes de que LaLiga, nuestra Liga, nos agarre por la solapa y nos zarandee sin compasión durante 10 puñeteros meses: Supercopa de Europa. Dos ingleses, claro, habida cuenta de que fueron cuatro los protagonistas de las respectivas finales. De rojo, el Liverpool de Adrián, sobre quien ya habrán leído todo y no debo añadir más que un «Olé tus bemoles» a la enésima reedición del cuento de la Cenicienta. Y de azul, el Chelsea de… ¿Quién?

Roman Abramovich (que en 2006 tocó cima según Forbes: alcanzó la undécima fortuna del mundo) aterrizó en Londres en 2003 y compró un club que en 100 años de historia apenas lucía una Liga y dos Recopas como chapas más guapas en la pechera. Empezó a meter libras y a coleccionar cromos con el objetivo de inyectar gloria en el palmarés blue; y en apenas tres lustros, cinco Ligas, una Champions, dos Europa League y 10 de esas tres Copas que juegan los ingleses.

¿Qué puede motivarle al ruso hoy por hoy? Devolver el equipo al pueblo, que Stamford Bridge vuelva a sentir el equipo como algo suyo y no como una colección megalómana de un oligarca, un presidente yanqui (Bruce Buck) y entrenadores y jugadores más próximos a eso de los mercenarios que al amor por un escudo.

De entrada, Frank Lampard (cuarto jugador de la historia del Chelsea con más partidos) ha llegado al banquillo. Y de salida, la Supercopa: los cuatro cambios azules dieron entrada a Tomori, Mount, Abraham y Barkley; los tres primeros, canteranos de 21 años. Atrás quedaron los tiempos de los gastos demenciales en glorias consagradas. Es la época del chaval: Pulisic, por ejemplo, ha llegado con 20 años. Y el aficionado, incluso en algunas derrotas, está orgulloso de su equipo. Algo está cambiando al sur de Hyde Park… ¿y en el fútbol en general?