"Si desaparece el medio rural, el urbano tendrá problemas"

Nacho Sáez
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El presidente de la Diputación Provincial de Segovia, Miguel Ángel de Vicente, habla en una entrevista de sus nuevas responsabilidades y se marca frenar la despoblación como el gran reto del mandato.

Miguel Ángel de Vicente posa antes de la entrevista. - Foto: Rosa Blanco

Las atípicas fechas en las que se ha constituido la Corporación que regirá la Diputación Provincial de Segovia durante los próximos cuatro años no facilitan la puesta en marcha de la nueva acción de Gobierno. Su nuevo presidente, Miguel Ángel de Vicente, se enfrenta a la tarea de conformar su equipo en plenas vacaciones para muchos y en una época de máxima actividad para esos pueblos para los que, dice, ya que ha comenzado a trabajar. Pero lo hace con la máxima ilusión, tal y como subrayó en su discurso de toma de investidura y repite en esta entrevista que concede a El Día de Segovia aún en el despacho que utilizaba como responsable del Área de Asuntos Sociales y Deportes.
Ya han pasado 28 años desde que fue elegido alcalde de su pueblo, Collado Hermoso. ¿Cómo ha evolucionado Miguel Ángel de Vicente como político?
Cuando yo comencé era muy joven, tenía 24 años. Se entra con la máxima ilusión por hacer algo por la gente que quieres y, como dije en mi discurso de toma de posesión, también por el lugar donde vivía. Esa ilusión después se torna en responsabilidad, una vez que pasa el tiempo, pero en estos 28 años nunca he perdido la ilusión y cada vez creo más en el municipalismo.
¿Ha cambiado ya algo en el despacho de Presidencia?
De momento sigo compatibilizando mi anterior despacho y el de Presidencia, y no he cambiado nada porque la verdad es que es un despacho bastante sencillo. Lo que sí que he incorporado es la colección de los libros de las becas de investigación del Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero. Creo que están haciendo una gran labor las personas que están siendo becadas porque en esos libros se está recogiendo el patrimonio inmaterial y las tradiciones de nuestra provincia evitando que en muchos casos se pierda o incluso recuperando algunas que ya se habían perdido. Quería tener estos libros en mi despacho porque es una forma de tener presentes a los pueblos de la provincia. 
¿Cuál es la primera decisión que ha firmado?
Una no muy agradable. Ha sido el cese del personal de confianza y espero que una vez que se organice el equipo [de Gobierno] los primeros decretos sean la dación de responsabilidades en la estructura a los compañeros del equipo de Gobierno en las diferentes áreas y también el nombramiento de los cargos de confianza que nos van a acompañar en este mandato.
¿Es muy grande el salto de vicepresidente a presidente?
Es como todo. Siempre que se asume una nueva responsabilidad da un poco de vértigo porque la responsabilidad siempre parece algo etéreo. Pero cuando se asume pesa sobre los hombros, si eres un poco responsable. Eso se produce más allá de que yo llevo mucho tiempo en la casa y de que he ejercido en varias ocasiones sustituciones de los correspondientes presidentes. Pero al final eres la persona sobre la que pivota todo, lo que te hace tener los pies sobre la tierra y sentir esa responsabilidad. Pasamos del ala este al ala oeste del Palacio Provincial y, aunque tan sólo es un pasillo que comunica un sitio y otro, la responsabilidad se nota.
En su discurso de toma de posesión dijo que había soñado con ese momento. ¿Esa frase es un reflejo de su ambición política?
No, para nada. Todo lo contrario. Es un pensamiento desde la máxima ilusión por una trayectoria que viene desde el nivel más abajo de un pueblo de poco más de cien habitantes. Es el sueño de alguien que, cuando empieza a bucear en la gestión municipal, se involucra más y ve que desde ahí se pueden solucionar los problemas de la gente. Desde esa ilusión paso a la gestión provincial y asumir la Presidencia de la Diputación es un sueño desde la ilusión entendiendo que la Corporación está para ayudar a los municipios y las personas.
¿Le ha granjeado enemistades la carrera por ser el candidato del PP a la Diputación?
No, yo no soy consciente de ello. No creo que en este sentido nadie se haya sentido molesto ni molestado por mi actitud ni por mi pretensión. No he percibido enemistad alguna.
¿Y ha agudizado otras que ya pudieran existir?
No, yo no soy consciente de ello. Si eso ha sido así, ha sido de espaldas a mí y sin mi participación. Desde luego a mí en el desencuentro me van a encontrar pocas veces.
¿Pero estas últimas semanas dejan secuelas en el PP de Segovia? El alcalde de El Espinar, Javier Figueredo, ha dicho que le habían prometido que iba a ser diputado provincial y que la Dirección Provincial del PP lleva mucho tiempo defraudando al municipio de El Espinar.
Espero que no. Yo no sé quién ha prometido o ha dejado de prometer. Quien haya prometido tendrá que cumplirlo y yo, desde luego, no he estado en ninguna reunión o conversación en la que hayan existido promesas en ningún sentido. Hacer afirmaciones tan categóricas respecto a la Dirección Provincial no las puedo compartir en ningún caso. El Partido Popular de Segovia es un proyecto común, es un proyecto de todos y no pongo en cuestión la elección de los diputados provinciales. Y menos en el partido judicial de Segovia, donde todos nos hemos tenido que someter a lo que han decidido más del 80 por ciento de los alcaldes y concejales del PP, por lo cual yo creo que los resultados son irrefutables.
¿Cómo explica lo sucedido con Javier Maroto?
Es una muestra más de la hipocresía socialista, que ha utilizado Segovia en numerosas ocasiones como trampolín para sus dirigentes. Deberíamos verlo como una oportunidad en lugar de como un problema. Es un orgullo que alguien empadronado en Segovia vaya a ser senador autonómico por Castilla y León. Además, una figura política de primer nivel como Javier Maroto, que podía haber elegido cualquier otra provincia de Castilla y León y ha escogido Segovia, como en su día Loyola de Palacio. Ha demostrado su compromiso y seguro que luchará desde su posición por Segovia y los segovianos.
¿Qué objetivos se marca para los primeros cien días?
No tengo un objetivo concreto ni creo que deba ser así, porque como he dicho no es un proyecto personal. Es un proyecto de mis compañeros de Gobierno y primero tenemos que conformarlo, juntarnos y hacer una puesta en común. Más allá de que tenemos un programa con más de 180 puntos que son realizables y que surgen del conocimiento de la realidad y la problemática de los ciudadanos. Todo este retraso también ha repercutido en la acción de Gobierno y yo no diré medidas concretas hasta que no las consensúe con mi equipo de Gobierno. Pero es verdad que no hay problema porque ya hay más de diez planes puestos en marcha que concluyen a final de este año y que los llevaremos a cabo.
Una de las prioridades que marcó en el discurso de investidura es combatir la despoblación. ¿Va a ser una responsabilidad que recaiga en una persona o área concreta?
También dije en mi discurso que yo creo en la transversalidad. Es una palabra que me ha acompañado muchas veces y es una palabra ‘salvavidas’ porque las acciones de todas las áreas deben ir encaminadas a frenar la fuga de los padrones municipales. Teniendo en cuenta, eso sí, que tenemos las competencias que tenemos. Tiene que haber una acción conjunta de todas las administraciones nacionales e incluso supranacionales. En esas medidas contra la despoblación, nosotros tenemos un Plan de Telecomunicaciones que se va a poner en marcha donde se valora lo que cuesta en cada municipio llevar allí las nuevas tecnologías, la TDT, la banda ancha, la telefonía móvil... Lo vamos a llevar a todas las administraciones y a las operadores para que asuman los compromisos que adquirieron cuando se desregularon todas esas actividades. Son importantes los grandes ámbitos urbanos pero también los pequeños núcleos de población y tenemos que dotarles de herramientas para que las nuevas tecnologías sean una realidad y una oportunidad. 
¿Cree que la despoblación va a entrar por fin en la agenda política nacional?
En la agenda política nacional tiene que estar ya –después de las movilizaciones que ha habido a principios de este año– y también tiene que estar en la agenda política europea. La Laponia del Sur tiene que tener medidas reales y Europa Central tiene que ser consciente de la problemática existente. Todo pasa porque haya un pacto de Estado de todas las fuerzas para proveer de recursos a todos los municipios, por muy pequeños que sean. Que todo el mundo tenga claro que sin un ámbito rural difícilmente va a haber un ámbito urbano. Si desaparece el ámbito rural, el urbano va a tener bastantes más problemas de los que nos podemos imaginar. 
¿No es una batalla perdida a tenor de que las proyecciones de la ONU dicen que en 2050 el 88 por ciento de la población española vivirá en las ciudades?
Son estudios y proyecciones que puede que vayan a ser así, pero hay que cambiar el signo de las políticas y la educación de los ciudadanos. Hemos estado bastantes décadas minusvalorando a la gente que se quedaba en los pueblos. Parecía que el que tenía proyección era el que se iba a la ciudad, y no estoy de acuerdo. En muchos pueblos existe más calidad de vida que en la ciudad. Y hay que tener claro que la despoblación también llegará a las ciudades y que se producirán aglomeraciones en dos o tres ciudades.
En su discurso no mencionó el Plan de Ayuda a Inversiones Municipales (PAIM) que la Diputación puso en marcha hace dos años. ¿Tiene previsto mantenerlo?
Hablé de inversiones en los municipios y di por hecho que se mantiene. Y no sólo es que se mantenga, es que trataré de aumentarlo y de diversificarlo para que tenga un ámbito sectorial en algún área de la casa para mejorar las dotaciones de los municipios. El PAIM es la herramienta básica para que los ayuntamientos puedan prestar servicios de primera calidad y que los ciudadanos se sientan de primera en los pueblos. Va a ser un frontispicio de este mandato.
Una de las ‘patatas calientes’ que hereda es el Palacio de Congresos de La Faisanera. ¿Cuándo cree que lo podrán inaugurar?
Es verdad que es un tema pendiente, pero es una obra que Segovia necesita. Y no es cuestión de la Diputación cuándo se va a poder inaugurar. Es un problema urbanístico y de concesión de agua que el Ayuntamiento de Palazuelos de Eresma está tratando de solucionar. Una vez que lo esté nosotros acometeremos el final de la obra, porque es bastante sencillo, faltan cuestiones dotacionales y de equipamiento.
¿Pero le parece un buen proyecto?
Es un proyecto que está hecho, por lo que no es cuestión de pareceres sino de que está hecho y hay que ponerle en marcha y en valor. Y yo sí que creo que Segovia necesita un Palacio de Congresos, porque uno dimensionado como es este genera mucha actividad económica, también a los municipios de alrededor. La proximidad  a la ciudad de Segovia, a Madrid y a la estación del AVE  hacen que sea un recurso que, estoy convencido, que muchas asociaciones, colectivos y entidades mercantiles tendrán en cuenta para celebrar sus reuniones. Generará riqueza en la provincia.
Respecto a Segovia 21, rebautizada como Urbanización Quinta Real, hay asuntos pendientes de resolver. Uno de ellos es el campo de golf. ¿Se integrará en el patrimonio de la Diputación?
Es una operación que ya se habló en su momento y finalmente no se ha llevado a cabo. Habrá que valorarlo. El tema de Quinta Real sí que es algo que me gustaría que habláramos entre todos los grupos políticos, que se les informara de la situación que atraviesa y que las decisiones que tomemos respecto a la sociedad sean en común, como hasta ahora.
¿Va a seguir el despacho Verae como administrador de la sociedad?
Sus responsables han mostrado su voluntad de dejarlo cuando Francisco Vázquez abandonara la Presidencia de la Diputación. Yo les pedí que esperaran a que se formara la nueva Corporación. Ahora nos reuniremos con ellos y los portavoces de los grupos políticos y, si su voluntad es dejarlo, tomaremos la decisión que corresponda, teniendo en cuenta que quiero que la representación de la sociedad que sea llevada por un diputado de manera específica.
¿Tiene esperanza de que este complejo llegue a ser al menos una parte de lo que se soñó cuando se puso en marcha?
Sí que tengo esperanza. Unos metros antes de llegar a Quinta Real, Carrascalejo se está desarrollando. Sin embargo, Quinta Real, por ese problema administrativo y de no contestación de la Confederación Hidrográfica del Duero, está en la situación que está. Yo sí que creo que tiene oportunidades, una vez que esos problemas estén solucionados, pero la Diputación no está para desarrollar suelo. Lo debe hacer un promotor privado, que es quien entiende y se dedica a estas cuestiones. Si se enajenan los activos y los pasivos, ese dinero lo dedicaremos a realizar planes que repercutan en las infraestructuras de los pueblos.
Esos municipios se quejaban hace poco de que el reparto de remanentes en la Diputación se realiza de forma discrecional, en función del signo político.
No fue así. Fue una queja interesada utilizada por el PSOE en época electoral. Coincidían todos los factores. No se ha hecho nada diferente que en años anteriores y no creo que haya discrecionalidad. Hay necesidades puntuales en algunos municipios, pero el 90 por ciento de los fondos dedicados a los municipios se tratan de distribuir con criterios de proporcionalidad e igualdad.
Al menos ya parece que nadie cuestiona el papel desempeñado por las diputaciones.
La labor de cooperación, coordinación y asistencia jurídica y técnica de las diputaciones cada día es más necesaria. Las diputaciones han venido a cubrir el problema de intermunicipalidad que existía y algunos no han querido reconocer que son la mejor herramienta para gestionar las competencias autonómicas de manera indirecta. Y no me tengo que ir lejos para poner un ejemplo. Los servicios sociales de Castilla y León son los mejores del territorio nacional porque su ejecución la realizan las corporaciones locales. Esa cercanía no se tiene desde otros ámbitos, como se ve ahora también con las nuevas tecnologías.
Por último, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dado carpetazo al proceso de penal por el ‘caso Torreón’, en el que usted estuvo investigado. ¿Qué opinión le merece?
Nosotros, satisfechos. Ha sido un proceso duro, ha durado casi ocho años. Se nos ha puesto en tela de juicio a todos los que en ese momento estábamos a pesar de que fuimos los que acudimos a la Fiscalía para que se investigara y no hubiera un ápice de duda sobre nuestra labor en el consejo de Caja Segovia. Sin embargo, otras opciones políticas se valieron de ello para decir que lo habían hecho ellos, cuando es absolutamente falso. Acatando las decisiones judiciales, mostrar nuestra satisfacción.
Ningún temor, por tanto, a la vía civil que mantiene abierta la Fundación Caja Segovia.
Vamos a ver en qué queda, pero en todo caso había una póliza de seguro por parte de Caser que daba cobertura a la situación.