COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Oportunidades y amenazas del Brexit

01/02/2020

La soberanía sobre el Peñón de Gibraltar, con el paso intermedio de la cosoberanía es una reclamación inalterable de cualquier gobierno de España y eso no se puede poner en duda. Cuestión distinta es si ese es el problema prioritario cuando tienen que abordarse las consecuencias de la salida ayer del Reino Unido de la Unión Europea y el comienzo del periodo transitorio que finalizará dentro de 11 meses cuando tiene que estar prevista la nueva formulación de las relaciones entre británicos y el reto de los socios europeos en conjunto y con cada uno de ellos sobre asuntos de relevancia bilateral.

Tras el susto al término de las negociaciones de la unión europea del Brexit cuando se olvidaron de incluir el veto de España a cualquier decisión que afectara a Gibraltar y fue preciso incluir una serie de salvedades en el Protocolo anejo al Acuerdo de Retirada del Reino Unido de la Unión Europea, que reconocía la posición española y que Gran Bretaña trató de minimizar sin conseguirlo. Más allá de los asuntos relacionados con la soberanía y como se concretan los asuntos que se ponga sobre el tapete partiendo del hecho de que Gibraltar es un territorio que ya no se encuentra bajo el paraguas de la Unión Europea -los gibraltareños votaron masivamente a favor de la permanencia-, las negociaciones prioritarias deben ser aquellas que garanticen los derechos de trabajo y tránsito a través de la frontera extracomunitaria de los miles de personas del Campo de Gibraltar que trabajan en el Peñón, una comarca especialmente afectada por el paro y que el Ejecutivo quiere convertir en una "zona de prosperidad compartida , donde "no haya competencia desleal ni fiscal ni medioambiental ni aduanera".

España y Reino Unido tienen ya parte del trabajo avanzado con la firma de los memorandos sobre derechos de los ciudadanos, tabaco y otros productos, cooperación en materia medioambiental y cooperación policial y aduanera, referenciados al Acuerdo de Retirada, y sobre todo garantizar los derechos de los españoles en el Reino Unido y de los británicos que viven en nuestro país.

En todas las comunidades autónomas, desde las más ricas y con mayor capacidad exportadora de carácter industrial y tecnológico, a las menos favorecidas donde tiene un gran peso la industria agroalimentaria también dirigida a la exportación hacia el Reino Unido, o la pesca, desde determinados sectores productivos como el de los servicios o el financiero se repite el mantra de que se trata de convertir la amenaza que supone en Brexit en una oportunidad y piden al Gobierno la defensa de sus intereses en una negociación que no va a ser fácil. Al menos en este asunto existe una buena comunicación entre los gobiernos autonómicos y el gobierno central para minimizar los efectos negativos que se van a generar.

El Brexit trae, sin embargo, una amenaza añadida, la del deseo de Escocia de celebrar un nuevo referéndum de independencia del Reino Unido para volver a ser parte de la unión europea, porque los escoceses votaron también de forma mayoritaria a favor de la permanencia. Y si ya el celebrado hace unos años fue una victoria relativa por la unidad, en una nueva ocasión los resultados no estarían tan claros. Y los independentistas catalanes no tardarían en volverse a mirar en los escoceses.