Camino urbano y entre pinares

Patricia Martín
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Los 'diez lugares' de Ramón Sáiz, presidente de la Sociedad Micológica.

Camino urbano y entre pinares - Foto: Rosa Blanco

RamónSáiz Segovia (1963) nació en la localidad cántabra de Bárcena de Pie de Concha, en el valle de Iguña. Con apenas dos años, su familia se trasladó a vivir a Segovia, a la calle José Zorrilla. Estudió FPIIde Electricidad y Electrónica, en Maestría y el Politécnico (hoy, IES‘Ezequiel González’ y ‘María Moliner’). Trabajó en una empresa de reparación de maquinas tragaperras y también tuvo una tienda de electrodomésticos. Ha obtenido el Certificadode Profesionalidad de Docencia de FP para el Empleo. Pertenece a la Sociedad Micológica Segoviana desde finales de los años ochenta y, desde el año 2013, es su presidente.

1. Restaurantes Micológicos. En breve, va a comenzar a impartir un curso de formación, dirigido a los restaurantes segovianos, para que puedan adaptarse a la normativa y contar con la acreditación micológica para comprar directamente a los recolectores de setas y hongos. Restaurantes con interés por la micología como Mirván, La Codorniz, Mesón de Cándido o El Benardino. 
2. La Antártida Electrodomésticos, en Cantalejo. Fue el nombre elegido para su tienda de electrodomésticos, bajo el slogan: «Número 1 en congelación», recuerda. El propietario de este comercio se jubilaba y le surgió la oportunidad. Se hizo autónomo y es una etapa que no recuerda con especial cariño por su dureza y la inversión realizada. También se dedicaba a la reparación de electrodomésticos de los vecinos de la ciudad briquera y comarca. 
3. El Acueducto y el Alcázar. El monumento romano porque en cuanto pasas un tiempo fuera de Segovia y regresa te sigue sorprendiendo y emocionado. Además de fijarte en la mirada de los que viene de fuera y  lo ven por primera vez, «siempre les deja con la boca abierta». En cuanto al Alcázar, siempre ha pensado que la espectacular fortaleza sería el lugar ideal para poder celebrar un buen fiestón. 
4. El barrio del Cristo del Mercado. Su infancia y adolescencia está vinculada a este barrio capital, sobre todo, la calle José Zorrilla. Sus padres eran los propietarios de una pastelería, La Montserrat, en el número 103, donde, entre otras muchas cosas dulces y ricas, vendía leche de Cantabria, del pueblo de su padre. Recuerda que José Zorrilla tenía circulación en ambos sentidos y subían por ella los autobuses urbanos, «grandes y viejos», que además «tenían una cuerda para solicitar la parada». Con sus amigos, jugaban en las amplias aceras de tierra, donde también había unos grandes árboles. 
5. El Jardín Botánico y las Hoces del Duratón. El Jardín Botánico también fue uno de los lugares que frecuentaban durante su niñez. Ya de adulto, por su trabajo en una empresa dedicada al arreglo y mantenimiento de las máquinas tragaperras, tuvo la ocasión de descubrir las impresionantes Hoces del río Duratón. Unos parajes que le gusta recomendar. Le encanta el campo para disfrutar del placer de coger setas. Desde Cantalejo hasta Cuéllar, por «todo el mar de pinares». Mientras iba de pueblo en pueblo, aprovechaba para descubrir los tesoros micológicos. 
6. Bárcena de Pie de Concha, Cantabria. Este pueblo, de nombre tan singular, fue donde nació. Su padre era de allí y su madre, de Segovia. Con apenas dos años, se trasladaron a la ciudad del Acueducto. Su pueblo está situado en la comarca, «entre Torrelavega y Reinosa», en el valle de Iguña. Durante muchos años, iban todos los años para pasar unos días con sus abuelos paternos. Un cariño que se ha mantenido intacto y sigue escapándose siempre que puede a Cantabria, a pasar un fin de semana en Santander o este valle junto a la montaña. 
7. La Biblioteca Pública. Una mención especial para la biblioteca cuando estaba ubicada en la Calle Real, que hoy ocupa a Casa de la Lectura. Explica que siempre ha sido una persona muy curiosa y le encanta leer, por lo que es un asiduo al servicio de préstamo de libros. 
8. Los Pinares en otoño. Descubrió la micología casi por casualidad, al parar en un pinar, cerca de Cantalejo, y recibir las primeras sabías lecciones de un paisano que le mostró cómo eran y cómo se recogían los níscalos. Tanto en los pinares como en los bosques, en la zona de Valsaín, se siente como en casa, eso sí, durante la estación del otoño. 
9. Las villas de Cuéllar y Sepúlveda. Dos localidades muy bonitas tanto en lo patrimonial como por su importante entorno natural. 
10. El Abedular de Somosierra, en Madrid. En la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama, se encuentra el Abedular de Somosierra. Un espacio natural ideal para pasear y disfrutar de sus especies arbóreas.