«Todos tenemos que sacar nuestro lado diferente»

Sergio Arribas
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Alcalde de su pueblo, San Miguel de Bernuy, desde hace 25 años, José María Bravo fue Procurador en Cortes de 2003 a 2011 y es el actual 'número 2' de la Diputación, por el PP. Antes de la política, ejerció de periodista, en la revista Hola.

José María Bravo, vicepresidente de la Diputación de Segovia. - Foto: Rosa Blanco

En su propia naturaleza, quizá heredada de sus padres, están cualidades poco comunes. ‘Chema’, como todos le conocen, es un tipo cercano, afectuoso, espontáneo, cariñoso.... «¡y muy del PP!», partido al que llegó de la mano de Loyola de Palacio y con el que ha sido alcalde, procurador y ahora vicepresidente de la Diputación. 

Hay dos cosas que envidio de usted, su elegancia en el vestir y ese pelo, ahora plateado de estrella hollywoodense.
Solo envidio a los que saben cantar bien. Pero en esta vida no hay que envidiar nada, ni a nadie. Dios no me podía hacer calvo porque tengo unas orejas muy grandes (se ríe). Así que me dio esta mata de pelo, que es genética de mi padre.

¿Cuál es su droga legal favorita?
Ilegales no uso. Y legal, pues estuve siete años sin fumar y he vuelto a recaer. Un bautizo, una comunión, un purito… y caes con todo el equipo.

José María Bravo, 'Chema', también escribió en la pizarra.José María Bravo, 'Chema', también escribió en la pizarra. - Foto: Rosa Blanco

¿Cuántos trajes se ha comprado desde que ha accedido al cargo? ¿O le valen los que tenía cuando fue procurador en Cortes?
No he comprado ninguno. Me valen los que tenía y los que tengo en mi armario de toda la vida. A los plenos de las Cortes solia ir con pajarita. Creían que por una cuestión de moda. ¡Pues no! He llevado pajarita toda mi vida, desde los 18 años. La primera vez fue porque la pajarita me la regaló una persona muy querida. Y me dije: «¡me sienta bien!» Y encima vas diferente. Todos tenemos que sacar nuestro lado diferente.

Si le digo don José María, ¿vuelve la cabeza? ¿Chema pasó a la historia? 
Vuelvo a la cabeza, claro. Aunque también le digo, José María es como me llama mi madre cuando se enfada. Y en un tono alto (se ríe). Hay amigos que me siguen llamando ‘Chemita’ y a otros les suena mal porque, claro, siendo vicepresidente de la Diputación… 

Alcalde de su pueblo, San Miguel de Bernuy, desde 1995. ¿Tiene ya el título de virrey?
No, no… soy uno más. Quizá soy el ‘tonto del pueblo’, como se dice, (se ríe), el que le ha tocado coger la batuta y estar en primera fila. Lo  hago con mucho gusto. La política con mayúsculas empieza por ser alcalde de tu pueblo. Me han ofrecido cosas que eran incompatibles, como trabajos fuera de España, y las he desestimado porque estoy enamorado de mi pueblo. No puedo traicionar la confianza de mis vecinos.

¿Hay esperanza para la España vaciada?
No me gusta ese término. Es la España de las oportunidades, la España feliz, donde mejor se vive.

En su pueblo ganó las últimas elecciones municipales por aclamación. Logró el 93,58% de los votos. 102 votos para usted y uno para el PSOE. ¿Alcanzará algún día el pleno, el 100% de los votos?
Habrá que preguntárselo a las personas que no me votaron. Por supuesto que no les he retirado el saludo, sino todo lo contrario.

Pero usted es periodista, al menos, en origen. ¿Qué vicio le queda del oficio?
En origen empecé a estudiar Químicas, pero luego hice Periodismo y trabajé en el oficio. ¿Qué me queda? Pues el vicio de ser cotilla.

También soy cotilla. ¿Se apunta entonces al club?
Me apunto al club, sino uno no es buen periodista. El cotilleo no es malo, aunque tenga mala prensa. Esta denostado o está estigmatizado. Es bueno ser cotilla, aunque, eso sí, sabiendo administrar la información.

¿No se arrepiente de haber abandonado la prensa rosa?
No, no... fue un impás. Me ofrecieron ir a la revista Diez Minutos y luego me llamó el entonces director de Hola. Es un mundo que tienes que vivir de forma muy intensa y llego un momento en el que pensé que ya no era el momento de seguir. Pero sí, trabajé en la revista Hola.

Entonces, ¿se ve de tertuliano en Sálvame? ¿Quizá mejor en La Sexta?
Hablo por los codos. Puedo ser tertuliano de Sálvame y de cualquier tertulia política. Aunque si le digo la verdad, prefiero ‘El gato al agua’, de Intereconomía, a ‘La Sexta Noche’.

Vayamos a su faceta empresarial, al frente de Hotel-Restaurante Molino Grande… ¿Es su paraíso?
Lo es, los fines de semana, aunque trabajo 16 horas diarias, de lunes a domingo. Me gusta dar el 100% en todo lo que hago. No paro. Es un proyecto familiar, es un proyecto para mi pueblo, de empleo...

La Iglesia padece la falta de sacerdotes. En Semana Santa presidió el Vía Crucis en su pueblo ¿dispuesto a coger los hábitos algún día?
He realizado no solo Vía Crucis, sino celebraciones de la palabra… ¡Lo que haga falta! ¿Coger los hábitos? Me lo planteé hace años y creo que la Iglesia ha perdido un buen sacerdote. Quise entrar al Seminario con 10 años, pero no se podía hasta los 12, creo recordar. Y así perdieron un cura (se ríe).

Una buena escapada es al Duratón, pero usted, ¿dónde se escapa?
¡Al Duratón! Me gusta viajar mucho, conozco medio mundo. Lo bueno de ser periodista y de haber trabajado como periodista de guerra, en Croacia, es tener amigos en todas las partes del mundo. Puedo cerrar los ojos y apuntar con un dedo un mapa del mundo y tener allí un amigo. 

¿Periodista de guerra? ¡Oh Mondieu!, que diría Manolo Gómez Bur
Estuve unos cuatro meses entre Zagreb y Belgrado, en la Guerra de los Balcanes. Hice además un curso con la universidad de Zabreb. Éramos estudiantes de todo el mundo. No estábamos en primera línea, pero sí vivimos el conflicto armado.

Bravo, gran apellido ¿dónde está su bravura?
Mi bravura es coraje y está en lo que me han enseñado mis padres. Ellos me han enseñado respeto, generosidad y trabajo.

¿Cuál es el mejor perfume?
¡Me gustan mucho! Pues depende del momento del día, hay clásicos y más innovadores. Tengo amigas que me regalan muchos perfumes. Habré gastado más de 100 tipos de perfume diferentes.

¿El bigote de Aznar o la barba de Pablo Casado?¿O quizá la coleta de Pablo Iglesias?
Les quedan bien a los dos las dos cosas. Sin duda. ¿La coleta de Pablo Iglesias? ¡Esa de ninguna de las maneras!

Participa en ‘Ven a cenar conmigo’ (Cuatro), ¿a quién invitaría?
Al hotel me viene mucha gente de la ‘farándula’, amigos que hice cuando trabajé en Hola. Pero siempre he tratado a la gente famosa con total normalidad, como si les conociera de toda la vida. No soy ‘fan’ de nadie. Si me pregunta con quién me gustaría cenar…. Pues con Eros Ramazzotti, que le escucho desde que soy niño y es mi único artista de cabecera. Cuando uno es muy joven, está en una etapa de cambio, escuchaba ‘Almas Rebeldes’… y me marcó mucho. También me gustaría cenar con Su Santidad El Papa y con Mario Vargas Llosa ¡ojo, no con su mujer!, porque me parece una persona muy interesante, en todas sus facetas.

Si los concursantes fallan en los postres, el suyo sería….
Pues sí, me encanta la repostería. Haría una tarta de piñones, que hace mi madre y es espectacular. Se quedarían con la boca abierta.

¿Qué le endulza la vida?
Ver a la gente feliz, la de mi entoerno, la que me rodea. Soy muy meticón para eso. Quiero ver a la gente feliz y, de hecho, he colaborado mucho con oenegés y es una cosa que me llena.