Los pueblos pequeños se movilizan por sus consultorios

D. Aso
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Vecinos de Basardilla recogieron 94 firmas el mes pasado por la falta de conexión a internet para su consultorio, y 91 la semana pasada por haber estado sin consultas desde el 1 de agosto. - Foto: Pablo Martín

La Junta asegura que quiere potenciar estos centros, si bien los médicos apuestan por tenerlos mejor dotados aunque hubiera que cerrar algunos.

La huelga de médicos de familia interinos registrada del 1 al 20 de agosto ha reavivado el debate sobre la calidad de la atención sanitaria en el medio rural. La convocaba a nivel autonómico un sindicato minoritario, Simecal, y aunque sólo la secundaron siete médicos de Segovia en los días de mayor incidencia (no más del 15% de la plantilla), ha llegado a provocar el cierre eventual de una treintena de consultorios.
La fragilidad del sistema, al menos en ese aspecto, resulta manifiesta desde el momento en que un solo médico suele atender las consultas de cuatro o cinco pueblos, rotando a lo largo de la semana. «No es nada fácil compatibilizar el derecho a huelga con la reorganización de los centros de salud», admite el delegado de la Junta, Javier López-Escobar, «pero se ha mantenido la atención a los pacientes crónicos y los temas urgentes», matiza. Asegura así que en estas semanas no hubo ningún problema relevante de desatención médica por la huelga, «sólo inconvenientes» como la necesidad de desplazarse al centro de salud de referencia en cada zona afectada para cuestiones ordinarias. Un contratiempo, eso sí, difícil de sobrellevar para personas mayores sin coche ni familiares, amigos u otras personas cercanas que les pudieran ayudar, de ahí que se hayan dado casos como el del alcalde de San Miguel de Bernuy, José María Bravo, que se encargó de llevar recetas a sus vecinos.
En Cantalejo, la zona más afectada, el sindicato convocante llegó a informar de más de 20 pueblos sin consultas locales en estas semanas, caso de Aldeonsancho, San Pedro de Gaíllos, El Cubillo, Puebla de Pedraza, El Guijar o Muñoveros, entre otros. En la zona básica de salud de Cuéllar, poblaciones como Vallelado, Dehesa Mayor, Dehesa de Cuéllar, Lovingos, Fuentes de Cuéllar, Moraleja o Frumales estuvieron desde el 1 de agosto sin consultorio, de modo que para cuestiones ordinarias debían acudir de 8 a 9 de la mañana al centro de salud de la villa. También se vieron afectadas las zonas de Brieva y Riaza, aunque en menor medida, y las campañas de recogida de firmas que han motivado estas circunstancias han sumado más de un millar de apoyos en estos días, mientras cundía el temor a futuros cierres permanentes que la Junta desmiente. Aunque los médicos, empezando por su Colegio de Segovia, apuestan por dar prioridad a la mejora de la dotación de los centros de salud, con independencia de que ello pudiera derivar en el cierre de algunos consultorios en el futuro.
Buen ejemplo de la preocupación social que ha suscitado la situación de la Atención Primaria es Basardilla, que estuvo sin consultas locales del 1 al 20 de agosto y ha acumulado dos campañas de firmas.Su asociación de vecinos, El Guijo, recabó 94 el mes pasado para reclamar conexión de internet a la red del Sacyl para su consultorio, de modo que su médico pueda acceder a información online sobre resultados de las pruebas complementarias que se realicen sus pacientes. «La gente mayor no puede desplazarse diez kilómetros a Torrecaballeros, donde nuestro médico sí tiene acceso, o esperar más de la cuenta por una información que otros pueblos la tienen con más rapidez», lamenta la presidenta de este colectivo, Inmaculada Casado. «Luego se nos dice que asignemos nuestras tarjetas sanitarias al pueblo para sumar cartillas, ¿pero para qué, para sufrir una asistencia de menor calidad?», cuestiona. La segunda campaña de firmas de Basardilla tuvo lugar la semana pasada, pero ya no por iniciativa de la asociación vecinal, sino por Simecal y su huelga. Entonces se recabaron 91 adhesiones, una cifra de nuevo notable, siendo un pueblo con 146 vecinos censados, aunque en términos absolutos destaquen las más de 1.000 firmas contabilizadas por Simecal en la comarca de Cuéllar, por ejemplo. Ya en su convocatoria de huelga aseguraba que Sacyl «pretende implantar un nuevo modelo asistencial en Atención Primaria donde el medio rural va a ver cómo se desmantelan sus consultorios locales», alimentando así la movilización en defensa de estos centros, aunque la Junta niegue sus cierres. 
«Esta situación (la huelga) no puede generar otra cosa que no sea miedo», advertían los alcaldes de la Mancomunidad de Hornuez en un escrito que difundieron el lunes a través de la asociación Codinse (Coordinadora para el desarrollo integral del Nordeste de Segovia). «¿Quién va a venir a vivir a las zonas rurales si no podemos asegurarle la salud?».

«HABRÁS MÁS SERVICIOS». El delegado territorial cree que «puede estar produciéndose una mala interpretación de un programa piloto de la Junta que busca incrementar la atención en el medio rural». Se refiere a un servicio telefónico para resolver dudas menores de los pacientes que «no viene a sustituir la consulta presencial, sino a ahorrar un desplazamiento al paciente». «Seguirá habiendo las mismas consultas y con la misma frecuentación, no hay ningún plan para suprimirlas, sino para aumentar y mejorar la calidad de los servicios», incide.
Colectivos sociales y médicos, sin embargo, han advertido en los últimos años de un deterioro en la atención por cuestiones como bajas que no se cubren, esperas de más de una semana para la cita en consulta o cambios de médicos. «Permanentemente estamos tratando de mejorar en estos aspectos, aunque hay asuntos que no están en nuestra mano, como el número de médicos disponibles en un determinado momento», responde López-Escobar. «Tampoco están en nuestra mano problemas como la conexión a internet de los consultorios locales», añade. «El Gobierno anterior había previsto un plan que garantizaba la cobertura total del territorio nacional con conexión de alta velocidad en 2020, con un plan de choque que ya en el primer año llegaba al 95% de la población y que aseguraba también la conectividad de todos los consultorios, pero veremos qué hace ahora este Gobierno».
El secretario provincial del PSOE y procurador en las Cortes, José Luis Aceves, por su parte, ve la huelga como «la gota que ha colmado el vaso».«En los últimos años ya hemos advertido de bajas que no se cubren por vacaciones y demás, precariedad en los contratos de sustitución, que se hacen hasta de un día, y las dificultades que eso provoca para encontrar médicos dispuestos», reseña. «La alta tasa de interinidad, los problemas de demanda asistencial en Urgencias en los pueblos, sobre todo en verano, o recortes que no han sido sólo de personal, sino de material». Advierte también de la elevada edad de los médicos, «un problema mayúsculo porque en diez años no habrá suficientes para cubrir el día a día de la provincia si no hacemos algo para formar a más y retenerlos», añade el dirigente socialista, que demanda soluciones que en su opinión, por descontado, deben partir de «un cambio de Gobierno» en la Comunidad. 
PP y PSOE sí coinciden en manifestar que apuestan por mantener todos los consultorios.«El planteamiento del Colegio de Médicos es sectorial y técnico, pero un consultorio en un pueblo hace muchas más cosas que tratar la enfermedad», argumenta el delegado de la Junta en alusión a la «seguridad» que ofrece su mera presencia para retener población o favorecer su llegada. Y el secretario provincial socialista apunta en la misma línea:«No sólo hay que evaluar el interés colegial de los profesionales, sino el valor social de la cercanía de la atención médica».

UN MODELO «EN TELA DE JUICIO». Enrique Arrieta, médico de Atención Primaria de Palazuelos y coordinador de la Mesa en Defensa de la Sanidad, cree que el impacto de la huelga, con independencia de la motivación de los convocantes, ya que él no la secundaba, «ha puesto en tela de juicio el modelo de atención sanitaria». «A esta situación no se ha llegado por casualidad, hace años que tanto colegios profesionales como sindicatos o sociedades científicas vienen diciendo que este modelo tiene problemas estructurales», aparte de que «en cinco años empezará a no haber repuestos por los médicos que se están jubilando».
En Atención Primaria, en concreto, lamenta la «precariedad» por la que un médico asume cupos de cuatro o cinco pueblos que requieren traslados y, por tanto, restan tiempo real de atención al paciente. «Si un compañero no está y no se le sustituye, otro carga con su cupo», añade, «y hay que recordar que la Junta redujo la plantilla al reestructurar las plazas en 2014», con una pérdida neta de seis médicos en Segovia. «En Atención Primaria urbana se pasó de 34 a 36 y en el medio rural, de 142 a 134», recuerda, «pero es que además nunca se ha llegado a esos números, siempre hay menos». «Está claro que la calidad de la asistencia no puede ser la misma en consultorios atendidos por un médico que en otros donde hay un médico y una enfermera a la vez, igual que no puede ser la misma si no se cubren las ausencias».
En este contexto, «la creación de la Gerencia Única de Atención Sanitaria ya hizo que quien tenga más poder ahora sea el hospital», prosigue. «Prima la tecnología sobre la prevención y prácticamente se considera que con que el médico de familia esté para hacer recetas es suficiente, a pesar de que este profesional es el que mejor suele conocer al paciente». Por eso cree que «se está perdiendo la esencia de la Atención Primaria», mientras los vecinos de los pequeños pueblos se mantienen en guardia, por más que se reafirme un discurso institucional de defensa del mantenimiento de todos los consultorios locales que no acaba de conectar con los médicos.