La llanera solitaria descabalga

Aurelio Martín
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La llanera solitaria descabalga

Silvia Clemente se retira de la política tras romper con su partido y mantener distancia con algunos de sus dirigentes.

A modo de ranger enmascarado del viejo oeste, como el personaje del llanero solitario creado por el escritor Fran Striker, la segoviana Silvia Clemente (La Velilla, Pedraza, 1967) descabalgó, este jueves,  por sorpresa, atizando estopa a quien hasta ese momento habían sido sus compañeros, pero muy tocada, conteniendo la emoción, algo raro en esta especie a la que pertenece del animalario político con piel de elefante. 
Salvando situaciones personales, del terreno de la intimidad, nadie de los próximos la conocía con la voz quebrada y la lágrima apoderándose del espacio facial, quizá fruto de una humillación o de una brutal decepción, que tiene que haber sido fuerte para que no haya reaccionado con energía, como era su actitud habitual, superponiéndose al enemigo y, además, por goleada porque no se conformaba con el encaje en el último minuto. 
Tras galopar en diferentes áreas de la gestión pública –el llanero lo hacía para ir enmendando injusticias–, desde los 25 años, en que entró en el que sería su primer despacho oficial, para después haber ocupado  la máxima responsabilidad en tres Consejerías del Gobierno regional, alcanzó la Presidencia de las Cortes de Castilla yLeón. 
Desde la dimisión del presidente MarianoRajoy las cosas se fueron poniendo complicadas por la separación de los conservadores en varias familias. Ella había logrado alcanzar un pacto de no agresión con los dirigentes provinciales, con quienes tenía grandes diferencias en cuanto a la manera de ver la gestión. 
Quizá lo hacía desde otra altura de miras y a la vez desplegando una gran capacidad de trabajo y, si le era posible, desde el Ejecutivo, ponía en marcha algún proyecto en su tierra. Por eso, si los anunciaba, cambiaba la legislatura y quien le sustituía no lo llevaba a cabo emprendía batalla. Exceptuando con su presidente, JuanVicente Herrera, hablaba con pocos miembros del Gobierno, exceptuando con el titular de Educación, Fernando Rey, y algún cruce de palabra con el de Sanidad, Antonio María Sáez.  Eran célebres los guiños del consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago hacia la titular de Agricultura, Milagros Marcos, incluso en los pasillos del Parlamento, para poner en cuestión el trabajo de su antecesora.  
En las primarias apoyó a la secretaria general María Dolores de Cospedal, no como los populares segovianos que se inclinaron por Soraya Sáenz de Santamaría, aunque le habían prometido el respaldo a la primera, y en el momento del desenlace final se volcó conCasado, pero tampoco encontró el suficiente amparo en Madrid –cuando ya había abandonado el diálogo con Valladolid–, aunque se le atribuye haber luchado para situar a PabloPérez en la candidatura de la Alcaldía. 
MARGINADA. La convivencia no es sencilla entre dos gallos en un mismo corral  y eso pasaba con ella y con el secretario autonómico Francisco Vázquez, mano derecha del presidente regional Alfonso Fernández Mañueco, blanco de sus críticas de las últimas horas. Se sentía ninguneada y marginada pese a que le encargó la coordinación del programa electoral, que elabora el portavoz del grupo Carlos Fernández Carriedo.   
Ella no entró en política para perder, menos para caer derribada por el fuego amigo, hasta el punto de que hay quien vincula a próximos la filtración del caso que vincula a su marido,Javier Meléndez, con un gasto de dinero de origen desconocido en arreglar una casa familiar.  Se baja del caballo pero, la marcha no podía ser normal después de revolucionar las Cortes como nadie lo había hecho en 35 años, comentaban en la Cámara.  Durará poco en casa,  dicen que le han visto hablar con miembros de Ciudadanos, la conversación no ha trascendido, podría ser trivial...