VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Las dos memorias

20/09/2020

La liquidación de la Transición política y social que España culminó hacia la democracia es un proceso lento pero seguro, que va cubriendo etapas a la medida que le va interesando al actual gobierno progresista. Lo último, después de la coppoliana salida de la momia del dictador en helicóptero como en Apocalipse Now, ha sido la aprobación en el Consejo de Ministros de la Ley de Memoria Democrática. Lo más jugoso de este nuevo ajuste de cuentas con el pasado es el nacimiento del concepto mismo que articula la nueva legislación. De los autores de la justicia social y fiscal, conceptos que esconden la imposición de la ideología del presidente y su vicepresidente que se autoproclaman jueces para impartirla, llega ahora el último hit: la memoria democrática. La suya, por supuesto, es la democrática. La de todos los que no piensen que ahora sea el momento de hurgar en las heridas del siglo XX, será considerada como antidemocrática. No recuerde usted los hechos de la década de los años 30 como crea oportuno, porque sólo hay una forma de recordarlos, como Sánchez, Iglesias y Calvo nos dicen que ocurrieron en realidad.

Tendrá usted que empezar por olvidar sus recuerdos, si no son acordes con la Memoria Democrática del gobierno. Resetear todo lo que le han contado sus antepasados en caso de que no se ajuste con las posiciones maniqueas y revanchistas de los nuevos historiadores del odio. Si su abuelo como el mío, comerciante de El Barraco de Ávila, metió a la familia en un Hispano-Suiza para huir del avance de las tropas franquistas desde el norte sospechando que le fusilarían al llegar al pueblo, y luego en Madrid fue encarcelado por el Frente Popular en la checa del Batallón Pasionaria en la Ronda de Atocha durante un año por sospechoso de colaborar con el ejército del que huyó, empiece a borrar esa inmundicia de su mente y la de su familia. Sólo podrá mantener en el disco duro la huida de los nacionales en el pescante del coche cargado de maletas, hijos, esposa y tíos. Porque según la Memoria Democrática de Sánchez, Iglesias y Calvo no hubo checas en Madrid en las que se ajusticiara a presos políticos. Para ellos y su ley, sólo un bando torturó, asesinó y metió en fosas comunes de las cunetas a los enemigos. Y eso es lo que hay que enseñar en Secundaria y Bachillerato, la memoria buena y no la mala, antidemocrática y fascista. Y para que eso ocurra en toda su extensión, se derribará la Cruz de los Caídos y se nombrará un fiscal especial que investigue los crímenes del franquismo e incluso de la Transición. De esta guisa son los radicales envalentonados que dirigen el país con las peores cifras de contagios y mortalidad por el coronavirus del siglo XXI.



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