CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Verdades como puños

Merkel, sin miedo, sin complejos, ha dicho verdades como puños: el 70 por ciento de la población alemana se va a ver afectada por el corona virus, porque no hay vacuna ni se conoce el tratamiento verdaderamente efectivo. Eso no significa que vayan a morir miles de personas, porque se están produciendo un gran número de altas y Alemania apenas cuenta con víctimas mortales, lo que significa que sus médicos, como los nuestros, saben qué tienen que hacer aunque de momento no haya vacuna ni tratamiento indiscutible. Es fundamental la prevención para coger el toro por los cuernos cuando se está a tiempo, así que también sin miedo y sin complejo, los españoles con un gobierno que reaccionó mucho después que el alemán, ya pueden disponerse a salir a la calle con guantes de látex si cogen el transporte público, y a cubrirse nariz y boca con mascarilla. Y a falta de mascarilla –ya no se encuentran ni a precio de oro- un pañuelo o una bufanda protege algo de un posible contagio.

El presidente ha pasado más tiempo explicando lo que había hecho su gobierno –muy poco- que las medidas que se dispone a tomar. Tarde y mal, pero ya hemos dicho que lo que toca es responsabilizarse cada uno de sí mismo y de los suyos; ya llegará el momento de exigir cuentas a Pedro Sánchez. Ha anunciado reuniones y diálogo con los presidentes regionales, pero no se le ocurrió ordenar a sus ministros de Sanidad y Educación que reunieran a los consejos territoriales –consejeros autonómicos- para coordinar las medidas a adoptar, que era lo propio; y también va a mantener contacto con los dirigentes de la oposición, donde probablemente escuchará cosas que a nadie le gusta escuchar.

Vox ha tirado por la calle de en medio pidiendo perdón por haber mantenido su congreso, 9.000 personas en un recinto cerrado, y echan la culpa al gobierno porque al no tomar medidas respecto a la manifestación feminista consideró que no había riesgo en celebrar el congreso. Pues ya son mayorcitos como para haberse enterado de que el coronavirus era un asunto serio y esa reunión multitudinaria un peligro. Más aún cuando el secretario general del partido llevaba días arrastrando fiebre y toses desde un viaje a Milán.

Menos mal que tenemos una sanidad excepcional, porque si hay que fiarse de los políticos actuales es como para echarse a correr. Empezando por el error de cerrar el parlamento. Tiene razón Cayetana Álvarez de Toledo, los parlamentos siempre tienen que estar abiertos por si hay que aprobar medidas urgentes; en caso extremo, con más razón todavía. Que no pongan como excusa el aislamiento obligado de los diputados de Vox, porque a pesar de que son el tercer grupo de la Cámara, el boicot que sufre por parte de los partidos que apoyan al gobierno los convierte en prescindibles.

Es evidente que no estamos ante dirigentes que saben capear un temporal.