COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Responsabilidad sin peros

Después de leer algunos periódicos, escuchar determinadas emisoras de radio y ver algunos reportajes televisivos no hace falta haber estado en contacto con alguna persona infectada por el coronavirus para acabar contagiado. Al mismo tiempo que se realizan llamadas a la responsabilidad de la ciudadanía, se dan todas las explicaciones sobre la evolución de la enfermedad casi en tiempo real y se repiten de forma machacona todas las medidas de prevención que es preciso adoptar para evitar la transmisión del virus, siempre existe quien trata de pescar en río revuelto y se dedica a ofrecer ayuda con un pero: sí, se ha hecho relativamente bien pero se podría haber hecho mejor. Se podría haber actuado antes, adoptar medidas más drásticas con mayor presteza...

Por supuesto, cualquier acción humana, y no se diga ya de las decisiones políticas, es perceptible. Siempre hay alguien dispuesto a echar la vista atrás y contar en horas o minutos el error por no haber actuado con anticipación, haber mirado fuera, tomar ejemplo, aunque resulta difícil encontrar en episodios anteriores un grado de coordinación como el que se ha dado hasta ahora entre el Gobierno central y los autonómicos, que tienen la competencia en materia sanitaria; de tal forma que han tenido ocasión de manifestar sus discrepancias con el ritmo con el que se ha decidido el in crescendo de restricciones.

La gradación en la toma de decisiones en función del crecimiento de las infecciones es lo que ha servido para evitar episodios de histeria colectiva, que han aparecido en el primer momento en el que se ha dispuesto el cierre de colegios en aquellas zonas donde el contagio comunitario hace imposible conocer el origen de la infección, de forma singular la acumulación de alimentos ante una improbable situación de desabastecimiento o de cuarentena domiciliaria. No se debe perder de vista que no es hasta el pasado 28 de febrero cuando comienza a producirse el incremento exponencial del numero de contagiados, sobre todo en la comunidad de Madrid, que registra la mitad de los afectados por el coronavirus y la mayor parte de los fallecidos.

La insistencia desde determinados medios y partidos políticos de relacionar las manifestaciones por el día de la mujer del pasado domingo en Madrid y el aumento de los contagios declarados al día siguiente no es una actitud inocente. Por una parte manifiestan su rechazo a esa concentración, a la que por cierto acudieron algunas de sus dirigentes sin que hayan tenido síntomas de contagio, y por otra tratan de atribuir al Gobierno la responsabilidad por el aumento de casos. Incluso Vox acusa al Gobierno de la celebración de su Congreso. 

Lo que sí ha quedado de manifiesto es que las comunidades autónomas más afectadas y en las que se han adoptado más restricciones -singularmente Madrid- es la necesidad de trabajar en aspectos que han estado relegados: en el sanitario, la previsión de contar con los medios necesarios para hacer frente a una emergencia de estas características; y en el educativo, la necesidad de desarrollar la enseñanza a través del aula virtual.

 El director del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha anunciado que los resultados de las medidas adoptadas en Madid y Vitoria tardarán unos 10 días en hacerse visibles y que la crisis puede durar hasta cuatro meses. Tiempos muy largos en los que todos tendremos que demostrar que somos responsables sin peros.