CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Comité de coordinación

Los ministros andan a tortas pero no hay problemas, Pedro Sánchez da instrucciones para que se convoque el comité de coordinación y punto. A otra cosa.

La otra cosa es que el coronavirus avanza y empieza a provocar una desazón generalizada respecto a si estamos en las mejores manos. Salvador Illa transmite solvencia, pero hay decisiones que sorprenden: se prohíben campeonatos y pruebas deportivas pero en cambio se permiten manifestaciones del 8 de marzo que van a ser masivas, como se permite que se celebre un congreso de Vox que concentrará en un espacio cerrado a miles de personas. ¿Será que el gobierno quiere que se visualice su apoyo a la causa feminista y, también, que se visualice el poderío de Vox, el partido que ensombrece el futuro del PP? Piensa mal y acertarás.

Al famoso comité de coordinación que se reunirá el jueves seguirán declaraciones posteriores en las que se insistirá en que Psoe y Podemos defienden el mismo proyecto, que se han limado las diferencias, que los ministros de uno y otro partido están empeñados en trabajar por el bienestar de los españoles y que es lógico que en el primer gobierno de coalición surjan algunas diferencias durante las primeras semanas.

El gobierno venderá lo que le convenga, pero los hechos son los hechos: existe una clara línea de separación entre los ministros socialistas y los de Podemos. Como decía Sánchez cuando no quería coalición ni muerto, hay un gobierno dentro de otro gobierno. Más: los ministros socialistas están perdiendo terreno ante los podemitas, gracias a que Iglesias se ha ganado la confianza de Sánchez hasta el punto de que ha desarticulado el poder de Carmen Calvo, que era quien mandaba en el gobierno hasta que se hizo la coalición. Más: los socialistas de toda la vida, los que tienen experiencia sobrada y ven los toros desde la barrera, sin formar parte del gobierno, explican que se nota de lejos que Podemos tiene una estrategia perfectamente diseñada para hacerse fuerte desde dentro del Ejecutivo mientras que el equipo de Sánchez actúa con absoluta bisoñez y. envueltos en la estudiada dialéctica de Iglesias, se han dejado ganar batallas de la máxima relevancia. La del feminismo desde luego, pero no es la menor. Importa más que Podemos pretende laminar la monarquía utilizando como palanca que se investiguen las cuentas del Rey Juan Carlos, y además ha impuesto en el pacto una serie de iniciativas sociales que van a quebrar la economía española y profundizará la brecha entre las clases más pudientes y las más desfavorecidas. Un torpedo en la línea de flotación del Psoe como partido de gobierno, que impulsará a Podemos a convertirse en el principal referente de la izquierda.

Estrategias así se han visto en algunos países latinoamericanos. Llegan a España a través de un socialista que ha metido al enemigo en casa y trata de meterlo en cintura con una simpleza: “comité de coordinación”