'En este confinamiento la Cruz Roja es como una hermana más'

L.H.M
-

Los usuarios de teleasistencia, 1034 segovianos a través de Cruz Roja, tienen en este servicio una de las recetas contra la soledad y la fórmula para evitar a toda costa salir de casa. Es el caso de Vicenta Navajo y María Dolores Merinero.

Trabajadora en los servicios sociales a la infancia, María Dolores Merinero, ahora jubilada y con importantes problemas de salud asegura que en estos momentos de confinamiento el servicio de teleasistencia es 'como una hermana más'. Vive sola, 'mi compañero de vida ha optado por una vida más campestre', nos explica. Reconoce que a pesar de que la relación con su marido y con sus hermanas es buena, en esta situación tiene que evitar recibir visitas y por ello hace uso de la teleasistencia. 'Tuve un ictus, soy diábetica y sufro bronquitis crónica', añade, a la vez que nos valora esta pandemia como un parón al que nos ha forzado la naturaleza e insiste en buscar el lado positivo a esta situación 'hay que aprovechar el tiempo para hacer las cosas que antes no hacíamos en casa'.

A sus 87 años largos, como ella misma dice, Vicenta vive sola en su casa desde que murió su marido hace 17 años. Con dos hijas, cuatro nietos y un biznieto en estos días no puede recibir visitas y más teniendo en cuenta que sus dos hijas son profesionales de la sanidad. Por eso no se cansa de agradecer a las personas que están al otro lado cuando pulsa el botón de la teleasistencia, aunque muchas veces sea por error. Otras es por necesidad para que la acerquen a casa los medicamentos que tiene que tomar. 'Sé que están ahí', añade Vicenta, por eso 'gracias, gracias y muchas gracias'.