UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Patrimonio versus sentimientos

La pasada Semana Santa se han vivido momentos de tensión, debido a las inclemencias del tiempo, donde se han visto enfrentados los sentimientos de muchos cofrades, que llevan preparando los desfiles procesionales durante todo un año, con la protección del patrimonio histórico artístico, con una imaginería de gran valor, desde el Cristo de los Gascones, de los siglos XIXII; al Yacente, de Gregorio Fernández, del siglo XVII, de la misma época que el cristo de San Marcos; la Soledad y el Cristo en su Última Palabra, del escultor segoviano Aniceto Marinas, realizadas en 1930 y 1947; o el popular Cristo de las Enagüillas, una obra anónima del siglo XVI, de similar época que la imagen de La Dolorosa que acompaña el barrio de Santa Eulalia.

Es cierto que ha habido especial cuidado desde muchas cofradías y ha primado la razón sobre el corazón, evitando la salida para no exponerse a la lluvia, pero se han registrado otros incidentes, principalmente el Jueves Santo, que deben hacer reflexionar a la Junta de Cofradías, y en particular a alguna de ellas, aunque duela quedarse en casa. En su conjunto, congregan en sus actos a unas 4.000 personas, entre nazarenos, bandas de música y otros acompañantes. Sin que se quiera decir que se actuaba de forma incorrecta intencionadamente, es difícil entender cómo no se optó por regresar al punto de origen cuando comenzó a llover intensamente, en el inicio de la marcha, y se aceleró el paso para llegar a la Catedral con la Dolorosa, sin cubrirla siquiera con un plástico, por mucho que su manto tuviera un repelente del agua.

Algún sentimiento de culpabilidad debió de quedar cuando, al día siguiente, se decidió que no saliera, pese a que sí lo hicieron cuatro cofradías. Tampoco hay un protocolo de actuación en cuanto a inclemencias meteorológicas vinculadas a los traslados y se echa en falta, además, un sistema de información de las modificaciones que van surgiendo, teniendo en cuenta la declaración de Interés Turístico Nacional, por lo que se da por hecho la presencia de cientos de visitantes, cuando la Policía Local ha llegado a calcular en torno a las 15.000 personas como espectadores de la Procesión de ‘Los Pasos’.

Es preciso revisar todas estas formas de actuar, para que no termine convirtiéndose en una situación ingobernable y caótica. Aquí también debe implicarse el Ayuntamiento, aunque hay que reconocer que la Policía Local realiza duras jornadas coordinando los traslados en procesiones y vía crucis cuando la movilidad es compleja de por sí. En otro orden de cosas, al hilo del lamentable incendio en Notre Dame, en París, conviene obtener enseñanzas y resolver carencias en la Catedral, donde solo el Archivo y la Sala Bajo Claustro disponen de sistemas propios y automáticos contra el fuego. Y llama la atención que los bomberos desconozcan las medidas adoptadas por el Cabildo. Y son de destacar las inversiones y avances en materia expositiva que lleva a cabo el órgano rector del primer templo segoviano, con fondos propios, y que todo no se puede llevar a cabo a la vez, pero hay que tomar nota y prevenir.