VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El gran Mac Guffin

19/05/2020

El pretexto argumental es ya muy conocido en los ambientes cinéfilos. Lo perfeccionó Alfred Hitchcock en Treinta y nueve escalones, su película de espías realizada en 1939. Nadie ha sabido nunca explicar muy bien qué demonios es el Mac Guffin, ni su propio creador, pero todos lo reconocemos al observarlo en sus películas o las de sus discípulos. Es una forma de distraer la atención del espectador sobre el tema real que se está exponiendo a la audiencia, una manera de distraerle. Hitchcock se lo explicó a Truffaut: “Dos hombres viajan en un tren. Uno pregunta: ¿Qué es ese paquete?: El otro contesta: Oh, es un Mac Guffin. El primero vuelve a preguntar: ¿Qué es un Mac Guffin?. Y el otro: Es un aparato para cazar leones en las montañas Adirondak. El primero exclama: ¡Pero si no hay leones en las Adirondak!. A lo que el otro contesta: “Entonces no es un Mac Guffin”.

Ahora trasladémonos a la España confinada de la primavera de 2020, donde se cazan leones a discreción. El Mac Guffin llega a la actualidad de la mano de algunos medios de comunicación, algunos partidos políticos y el gobierno, que tratan de distraer la atención sobre el fondo real del problema: la monumental tragedia sanitaria y económica que vive el país. ¿Qué Mac Guffin emplean?. El eterno monstruo con cuernos, rabo y tridente: Mariano Rajoy. El demonio personificado. El origen de todos los males, que ha salido de su Averno para realizar, saltándose la cuarentena, el trote catalítico que hizo popular cuando era presidente. Con veinte mil personas fallecidas, doscientos mil contagiados, un caos de gestión, de imprevisión y de arrogancia al no reconocer un solo error en todo este desastre nacional, la atención se desvía hacia Rajoy. Se anuncian investigaciones policiales y se bombardea a preguntas al partido del ex presidente para que todos los preguntados queden en mal lugar. Se ha construido el perfecto Mac Guffin que trata de ocultar el drama nacional que hay detrás.

¿Responsabilidad de Rajoy en el surrealista episodio?. Toda. Imperdonable y sancionable su desobediencia a las normas de este estado de sitio disfrazado de estado de alarma. Imperdonable también su soberanamente inepta política de comunicación cuando estuvo en el poder, salvando televisiones quebradas que luego le han devuelto el favor masacrando su gestión, su mandato y su herencia. Cualquier error que cometa, incluso en su jubilación dorada, será amplificado y exagerado por sus eternos amigos a los que salvó de la ruina.

Muchos españoles esperaban con interés su reaparición para opinar sobre el gran fracaso de su sucesor en esta crisis, y la forma en que ha reaparecido es al estilo Rajoy