Una muestra de autómatas y títeres, anticipo de Titirimundi

D. S.
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Quintanar acoge una exposición que muestra siete autómatas mecánicos que se componen de 42 títeres de madera, desde caricaturas de personajes a animales fantásticos que se agrupan en piezas que colocan al visitante como dínamo y títere a la vez

El Palacio Quintanar de Segovia, centro de innovación y desarrollo para el diseño y la cultura de la Junta, acoge desde este viernes (con inauguración oficial prevista para las 20:00 horas) la exposición 'Selfie Automaton', enmarcada dentro de la programación del 33 Festival Internacional Titirimundi. Proviene del Pabellón de Rumanía en la XV Exposición Internacional de Arquitectura -La Biennale di Venezia 2016-, reflejo del trabajo de Gál Orsolya, Stathis Markopoulos, Adrian Arama, Oana Matei, Andrei Durloi y comisariada por Tiberiu Bucsa, y podrá visitarse hasta el próximo 28 de julio. 
La exposición muestra siete autómatas mecánicos que se componen de 42 títeres de madera (37 figuras humanas y cinco de otras criaturas), tal y como señalan fuentes de Palacio Quintanar. Caricaturas de personajes, animales fantásticos, huevos de oro o cajas de música se agrupan en piezas predefinidas que colocan al visitante en el escenario, en varias posiciones, como dínamo y títere al mismo tiempo, según proponen sus creadores. Los títeres son uno de los inventos tecnológicos más antiguos (datan de, al menos, 25.000 años) lo que demuestra que las necesidades a las que sirven son importantes en el proceso evolutivo de la humanidad. 
Aunque están construidas con las articulaciones necesarias que les permiten la "libertad de movimiento", las marionetas de madera están literalmente clavadas en un mecanismo que les proporciona nada más que un movimiento repetitivo predefinido. Y el visitante no es la excepción. Sentado como parte del autómata, se le ofrece una sola opción: hacerla funcionar, por su propia acción repetitiva. Los autómatas, creados a partir de conjuntos de personajes estereotipados, colocan al visitante en varias relaciones espaciales -desde un observador distante (Circle Dance), hasta ser parte de ella (El banquete) o en lados opuestos (El Comité)- invitando a la introspección, y cuestionando nuestro papel en el mecanismo social. 
La clave del teatro de marionetas es, quizá, como dice uno de los artistas de la exposición, Stathis Markopoulos, la mente del espectador. El triángulo titiritero-títere-público suele pensarse como un movimiento que desde el titiritero manipula al público y el público se comunica con el titiritero. 
Los títeres son un caso especial, son objetos inanimados inventados para proporcionar los signos que ayudarán a hacer esta falsificación más fácil, duradera y fuerte. "Son una convención que aprovecha nuestros hábitos animistas para sacudir nuestras preguntas, necesidades y ansiedades existenciales. Los títeres extienden nuestra habilidad para burlarnos de nosotros mismos y comunicarnos teatralmente con poderes que no podemos controlar", puntualizan desde el museo. 
Los autores proponen a través de esta muestra un retrato genérico de las relaciones sociales, los estereotipos y los deseos, desmenuzados, re-ensamblados por la imaginación del usuario en un autorretrato íntimo. 
Autómatas, máquinas que realizan una serie de funciones de acuerdo con un conjunto predeterminado de instrucciones codificadas, son conocidos en la historia como objetos de entretenimiento y precursores de la automatización. Mediante el uso de estas instalaciones narrativas, la exposición propone, en la forma de un espectáculo de entretenimiento crítico, una alternativa a una autofoto. 

 Dacian Groza
- Foto: Dacian Groza