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Es cierto: esto es lo que hay, Barça

Diego Izco
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Once internacionales absolutos, el regreso de Ansu y su entendimiento con Depay, la intensidad de Gavi... Las sensaciones son distintas. El gol, asignatura pendiente de LaLiga y de la selección, asoma la cabeza

Es cierto: esto es lo que hay, Barça

Fue un golpe de resignación casi incontenible. «Es lo que hay» o «es lo que somos», dijeron algunos como Koeman o Piqué tras el 0-3 del Bayern, viéndose desnudos sin Messi, sin Griezmann o con un puñado de piezas clave pasando la ITV sin recuperarse de sus respectivas lesiones. El Barça padece el síndrome del miembro fantasma: la sensación de que un miembro amputado (Leo) todavía está conectado al cuerpo. Los biorritmos aprendidos, los sistemas de juego que canalizaba y condicionaba el argentino, la tranquilidad de darle la pelota ('Toma, soluciona esto') en partidos atorados... todo eso no desaparece de un día para otro. Aquella resignación va transformándose con la irrupción de muchachos como Gavi o, sobre todo, con el regreso triunfal de un Ansu Fati que, portando el '10' en la zamarra, va borrando poco a poco la idea de que el Barça puede mover una pierna que perdió este verano. Todo va cambiando, pero el proceso es lento. 

 

El gol

En la última convocatoria de Luis Enrique, la que ha vuelto a conectar a la afición con una idea (bueno, a casi toda la afición: hay un sector que negaría al seleccionador hasta la decisión más obvia), no estaban ni Gerard Moreno, ni Rafa Mir ni el propio Ansu Fati. Lo normal es que, en la siguiente, estén los tres. El primero, porque es capaz de cambiar el signo del partido con la tibia (el remate que se saca ante Osasuna no lo conseguirían muchos) y posee un instinto para el ataque como pocos; el segundo, porque a sus 24 años tiene en Sevilla la oportunidad de asomarse definitivamente a la élite, y porque mueve esos 191 centímetros con la elegancia y voracidad de un joven Ibrahimovic (salvando, aún, alguna distancia); y el tercero (18 años) porque a su edad no hay nadie en el mundo con una relación tan consolidada con el gol. 
Si a esta Liga le falta mucho gol respecto a otras es porque hay demasiados equipos especializados en trabar los partidos, no porque no haya dinamita (nacional, además) para sacarla del aburrimiento.