VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Lo mejor para todos

El futuro gobierno de Sánchez e Iglesias va abriéndose paso tras las criticas iniciales después del anuncio y el abrazo. Fueron tantas las lindezas y descalificaciones que se dedicaron el uno a el otro durante meses, que la sociedad española necesita varios días para digerir el engaño al que se ha visto sometida, que ha llegado al extremo de verse convocada a unas elecciones completamente inútiles por mero capricho personal de quien tiene la máxima responsabilidad de dirigir al país. Una vez todos, los de izquierdas, los de centro y los de derechas, se han dado cuenta de la estafa, de proporciones mayores incluso a la de la entrada en la OTAN en los años ochenta, hay que analizar las ventajas y desventajas de lo ocurrido y de lo que va a ocurrir, los puntos favorables y los negros presagios que comporta la llegada al poder de una formación extremista de izquierdas, que pese a su discurso radicalizado y anticonstitucional tiene la aquiescencia general que se le niega al otro extremo ideológico surgido en estos lamentables años de la política española.

Lo mejor para el país es lo que ha ocurrido. Que gobiernen los que nunca deben dejar de gobernar para que exista la paz social, no haya protestas continuas en las calles y no haya alternativa posible, diluido el centro y demostrada la incapacidad de la derecha para llegar al poder ahora. PSOE y Podemos van a tener unos meses, años tal vez, para desarrollar su programa conjunto, sosteniéndose con casi total probabilidad en la abstención de los independentistas catalanes y en el constante oportunismo de alforjas llenas de los nacionalistas no moderados vascos. Con esos mimbres, a jugar. Se acabó la adolescencia perpetua, el espejo va a devolver ahora la verdadera imagen de quienes llevan años desestabilizando las instituciones a través de bloqueos, pactos del odio y líneas rojas. Lo que haga el Consejo de Ministros va a permitir a los españoles calibrar en su justa medida lo que de útil tiene la línea política de la pancarta permanente y el acoso al adversario. Ahora ya no tendrán a quién acosar, ahora la jugada es gobernar y demostrar que hay nivel y talla para no hundir a España en el mismo agujero al que una parte de esta coalición de enemigos la enviaron hace ocho años. Con sus recetas sobre el empleo (ni un sólo contrato precario más: lo veremos en la primera EPA), las pensiones (veremos cómo queda la hucha de aquí a un año), la idea radical del cima (la industria del automóvil lo va a pasar genial), y el diálogo en Cataluña (Torra y Junqueras nunca estarán más cerca de lograr lo que buscan). Una vez ese programa haya sido aplicado y rodado unos años, tal vez los españoles ahora engañados sepan bien a qué rincón de la historia mandan a sus dos protagonistas y a todos sus secundarios.