«Mi entrenador y mi familia me ponen los pies en la tierra»

Efe
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Ana Peleteiro se ha consagrado en el Europeo de Glasglow como la gran sensación española por su juventud, talento, trabajo y proyección mundial

«Mi entrenador y mi familia me ponen los pies en la tierra» - Foto: ANDREW BOYERS

Sobre Ana Peleteiro (Ribeira, La Coruña, 1995) ha recaído siempre el cartel de ser una de las grandes esperanzas del atletismo español, sobre todo después de subir a lo alto del podio en el Mundial júnior de Barcelona.
Tras varios años luchando con las expectativas, las medallas han comenzado a llegar para esta triplista entrenada ahora por el cubano Iván Pedroso. La última, de oro, en el Europeo en pista cubierta de Glasgow. 


¿Cómo se encuentra después de ser campeona de Europa? ¿Qué sensaciones tiene?
Estoy muy contenta, satisfecha de todo el trabajo que he hecho y feliz de que poco a poco las cosas vayan saliendo. Detrás hay mucho esfuerzo, mucha dedicación. Soñar en grande y no hacerse pequeña ante ninguna circunstancia. 


¿Cuando dio el salto ganador sabía ya que era de medalla de oro?
Las sensaciones que yo tuve en ese salto fueron superbuenas, yo sabía que era un buen salto. No sabía exactamente cuánto era, pero sí que estaba para ponerme primera. El ver a la vez que era récord de España fue una gran alegría. 


Siempre se ha dicho de usted que era una de las grandes esperanzas del atletismo español. Ahora lo refrenda con medallas, ¿no?
Cuando era pequeña se me puso esa etiqueta, pero no lo supe llevar. Ahora estoy centrada, estoy tranquila y contenta con mi entrenador y con lo que estamos haciendo en Guadalajara. 


¿Qué ha cambiado en usted para poder convivir con esa etiqueta?
La vida en general. Mi entrenador y mi familia me han puesto los pies en la tierra y he empezado desde cero. 


Su entrenador no es un cualquiera, se trata de Iván Pedroso. ¿Qué ha aprendido de él? ¿Por qué era tan bueno cuando competía?
Creo que se daban varias circunstancias. Venía de Cuba, tenía mucho hambre por ganar. Tenía un físico increíble y estaba un poco loco. Lo sigue estando. Como atleta era muy bueno y como entrenador sigue teniendo su esencia de atleta. 


¿Qué ha hecho él para que haya un cambio en usted?
Me ha hecho ver que no soy menos que nadie ni tampoco más que mis rivales. Tener los pies en la tierra y trabajar muy duro para ver si realmente era la saltadora que decían que era. Poco a poco se va confirmando que equivocados no estaban, pero que la que realmente estaba equivocada era yo. 


El de Glasgow no es el único reto de este año, ahora viene el Mundial de Doha. ¿Esta medalla le da confianza de cara a esa cita?
Claro que sí. Me da confianza, ganas. Estoy muy motivada de cara al verano y sobre todo centrada. Ahora quiero centrarme en el descanso, pero tan pronto acaben las vacaciones es algo que estará en mi mente cada día. 


Aún queda mucho pero... ¿Mira ya de reojo a los Juego Olímpicos de Tokio?
Sí. Desde el primer día que acabaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro estoy pensando en Tokio 2020. Nunca he estado en unos Juegos y llegar allí en buena forma es mi principal objetivo para el futuro.