Todo listo para salir a escena

Agencias
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Cines, museos, teatros y librerías afrontan un nuevo horizonte en el mundo de la cultura y comienzan a planear la vuelta a una 'normalidad' que, sin embargo, no será igual para todos

La coreógrafa Sol Picó practica pasos de ballet en su casa, coincidiendo con el Día Internacional de la Danza, que se celebró ayer. - Foto: Marta Pérez

Más interrogaciones que certezas, así está el sector cultural tras conocer el plan de desescalada propuesto por el Gobierno. Eso sí, tienen claro que necesitan ayudas «proporcionales a las restricciones de aforo», como en el caso del cine, o una fecha que marque cuándo se podrán celebrar eventos.
Las salas de proyección de películas acumulan pérdidas superiores a los 100 millones de euros desde la declaración del estado de alarma, según informó ayer la federación de exhibidores FECE, que reclama al Ejecutivo un fondo con ayudas «proporcionales a las restricciones de aforo» de cara a la reapertura. En este sentido, han elaborado un protocolo con 10 medidas de seguridad, entre ellas, fomentar la venta de entradas por internet, la colocación de paneles informativos, dispensadores de gel hidroalcohólico y de mamparas en la taquilla o la formación y protección de los trabajadores. A las pérdidas acumuladas hasta ahora, los exhibidores añaden el coste que tendrá la implantación de ese protocolo y la reducción de ingresos por la limitación del aforo a un tercio, estimada en 43,5 millones de euros mensuales.
Por ello, la federación -que representa a más de un 80 por ciento de las salas de cine de España-, reclama un fondo «especifico y finalista», además de precios de alquiler «proporcionales» a la reducción del aforo e ingresos previstos.
Y no son los únicos críticos con el plan de desescalada. El presidente de La Federación de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (Faeteda), Jesús Cimarro, calificó ayer la desescalada de precipada. «No se han sentado con nosotros. No entendemos cómo pueden lanzar medidas así sin consultarnos. No se entiende que la iglesia se pueda ocupar al 50 por ciento y el teatro al 30 por ciento. ¿Por qué se marcan esas diferencias? No lo comprendemos», recalca.
Otro sector que ha reaccionado ha sido el de los museos, que tras dos meses de cierre será de las primeras instituciones culturales que podrán abrir (fase 1) con un tercio de su aforo. Representantes de grandes pinacotecas señalan que están valorando distintas opciones para su reapertura, algo que podría incluso retrasarse hasta fijar las condiciones adecuadas de visita.
En cuanto a los libreros, estos ven con alegría que exista un «horizonte» para la apertura de sus comercios dentro del plan de desescalada aprobado por el Gobierno, que permitirá en la fase 1 el inicio parcial de actividades como el pequeño comercio con condiciones estrictas de seguridad, aunque, en este sentido, consideran prioritario el establecimiento de un protocolo común para garantizar la salud tanto de los profesionales como de los lectores y clientes.
Así lo indicó ayer el portavoz de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), Alberto Manso, quien señala que si este protocolo no lo establece el Ejecutivo lo pondrán en marcha los propios libreros estudiando medidas como las adoptadas en Alemania por sus colegas al abrir sus comercios tras el cierre por la pandemia.

 

Incertidumbre

Desde el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo aseguran que aún no tienen claro en qué fase de desescalada se encuadran sus negocios y está a la espera de una aclaración por parte del Ministerio.
El plan del Gobierno fija para la primera fase la apertura de museos (con un tercio del aforo) y para la segunda las salas de exposiciones (con la misma capacidad), pero las galerías piden que, por sus características, se las considere como pequeño comercio y puedan abrir, como las librerías, en fase cero.
Tanto el espacio, como el flujo de público que tienen es pequeño salvo en las inauguraciones, pero dan por sentado que cambiarán de formato por la crisis sanitaria.