TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Perder tiempo

Desde «el profe me tiene manía» para justificar un cuatro en un examen de 'Naturales' no se había escuchado alto tan ridículo: «El Real Madrid, indignado por la no señalización de tres claros penaltis que han costado seis puntos». Claro, la culpa de que el equipo no haya ganado cinco de los once partidos disputados es del profe, o sea, de los árbitros. «Que me tienen manía»…

Vale. Vamos a intentar comprar tan estrafalario argumento durante unos segundos, lo que tardamos en llenar (yo) o leer (usted) este espacio. Tratemos de pensar que, en efecto, hay una campaña orquestada, una mano negra, una asociación judeomasónica a la sombra de la sombra jodiéndole la vida al Real Madrid a pesar del VAR. Pretendamos asumir que quien habla de «indignación» o de «seis puntos escamoteados» no es un orate cuyo análisis tiene menos fundamento que la etiqueta de instrucciones de un calzoncillo, sino un fino analista de realidades más allá de la injusticia social y deportiva. Un puñetero héroe, demonios, que no intenta sólo polemizar o llamar la atención sino gritarle al mundo («¿¡Ordenó usted el código rojo!?») que se está cometiendo un atropello bíblico con el Madrid...

Lo intento, de veras, pero me sigo riendo igual.

Resulta que la fotografía de Feddal (Betis) yendo al suelo y taponando el balón con el antebrazo pretende denunciar la injusticia, y según la resolución del Comité Técnico Arbitral, o sea, el reglamento, «no hay penalti» cuando el balón choca en la mano de apoyo del defensor, pues se considera que ésta «ocupa un espacio natural». Ni siquiera hace falta regresar a los otros dos «claros penaltis» cuando el primer intento de montar una teoría conspiratoria te explota en la mismísima frente. Supongo que «el perro se ha comido la tarea» será la siguiente excusa de quien, en el fondo, no hace los deberes.