Planes para poner placas solares en un millar de hectáreas

D. A.
-
Imagen de archivo de un parque solar fotovoltaico que ya está operativo en la provincia de Segovia. - Foto: Diego de Miguel

Dos empresas planean once huertos solares que ocuparían una extensión equivalente a más de 1.300 campos de fútbol, se concentrarían entre Abades, Valverde, Garcillán, Martín Miguel y Segovia y suman unos 345 millones de euros de inversión

Hablar de campos de fútbol en lugar de hectáreas ya no basta para ayudar a entender la magnitud de los huertos solares que se están gestando en Segovia. Desborda cualquier mente no iniciada en la materia hablar de cubrir un millar de hectáreas con placas fotovoltaicas, cantidad equivalente a más de 1.300 campos de fútbol de tamaño medio; o casi un tercio de la superficie construida de Segovia capital. Son al menos once huertos, diez del grupo empresarial Ignis (el mismo que, como avanzó El Día en su edición del 27 y 28 de octubre de 2018, prepara la reapertura de la planta de purines de Turégano) y uno de X-Elio. 
Todos estarán concentrados en un perímetro de apenas 33 kilómetros delimitado por Segovia capital (entre Perogordo y Madrona), Abades, Martín Miguel, Garcillán y Valverde del Majano.De hecho, los once volcarán la energía eléctrica que generen en una misma subestación, ubicada en Perogordo, y generarán más de la que consumen los hogares de toda la provincia. 
Si se miden estos proyectos por la inversión global estimada, rondan los 345 millones de euros. Y si se prefiere hablar de empleo, se calcula que darán trabajo directo a más de medio millar de personas e indirecto a varios cientos durante su construcción. Una vez activas estas instalaciones se quedarán en unos 65 puestos estables en total, aunque los beneficios económicos para la provincia irán más allá del empleo por los ingresos que esperan los municipios por tasas e impuestos y los que reportarán a los propietarios de los terrenos. En la balanza de los perjuicios se suele poner el impacto visual de las placas sobre el paisaje, si bien las autorizaciones están sujetas a la obtención de las declaraciones favorables de impacto ambiental, que dependen de la Junta de Castilla y León, e Ignis recalca que no pondrán placas a menos de un kilómetro de los núcleos urbanos.
X-Elio ya compró 172 hectáreas de suelo rústico entreMadrona y Perogordo (prácticamente todas estaban en manos de una misma familia) y en las próximas semanas iniciará las obras para instalar placas en 69 de ellas con idea de activarlas en diciembre de este año. Se trata de la central solar fotovoltaica denominada CSF Perogordo, impulsada por esta compañía a través de la sociedad Mursolar 24, que ya obtuvo el año pasado la preceptiva Declaración de Impacto Ambiental (DIA) por parte de la Junta, mientras que el Ayuntamiento de Segovia le concedió licencia de obras el 21 de marzo, después de que en los últimos meses resolviera también la autorización de uso excepcional de suelo rústico.
Ignis, por su parte, ha optado por la adquisición de terrenos (también de suelo rústico) en régimen de alquiler. Necesita unas 900 hectáreas y está ofreciendo 1.000 euros por hectárea y año, de modo que prevé inyectar a los arrendatarios unos 900.000 euros por ejercicio. En esa fase se encuentra ahora, en la de reunir el suelo que precisa, y según fuentes oficiales de la compañía, ya estarían firmados buena parte de los contratos. Aseguran que cuentan incluso con cerrar todas las negociaciones de alquiler de suelo en un plazo de dos meses, pese a que la tarea no parece precisamente sencilla. Los propietarios son libres de aceptar o no, por supuesto; unos se fían, otros no tanto y, obviamente, para hacer diez huertos solares hacen falta diez conjuntos de parcelas colindantes que sumen alrededor de 90 hectáreas en cada caso. Pero la propuesta económica de 1.000 euros por hectárea multiplica hasta por más de diez los ingresos que recibe un rentista por el alquiler de estos terrenos a un agricultor, al tiempo que un agricultor rara vez le saca siquiera la mitad de esa cantidad sembrando cereal. «Los diez proyectos saldrán adelante al 100%, salvo catástrofe», insisten en declaraciones a El Día las mismas fuentes oficiales de Ignis, implicadas directamente en las negociaciones.
En cuanto a la ubicación exacta de los diez huertos de esta compañía, cuatro los proyecta íntegramente en el término municipal deAbades, dos en Valverde del Majano, uno enGarcillán y uno en Martín Miguel, así como otros dos compartidos por Valverde,Garcillán y Martín Miguel.
«Una vez cerrados todos los contratos de alquiler en ese plazo que calculamos de dos meses, terminaremos de definir los proyectos para presentarlos de inmediato a la Administración, así que a partir de ahí dependeremos de los plazos que nos marquen» para la resolución de trámites como la obtención de las respectivas declaraciones de impacto ambiental, autorizaciones de uso excepcional de suelo rústico y licencias de obras. «Después harán falta unos nueve meses para construir los parques», así que «en el mejor de los casos» creen que habría posibilidad de que empiecen a generar energía eléctrica en la segunda mitad de 2020; y «en el peor», en la primera mitad de 2021.Previsiones muy optimistas, en cualquier caso. 
«Lo más complicado es que los propietarios conozcan los proyectos, sabemos que hay que poner de acuerdo a mucha gente y al principio hay quienes muestran cierta desconfianza, pero son condiciones muy interesantes y aunque cuesta arrancar, una vez que ya han firmado muchos de ellos todo va a ser más sencillo», prosiguen desde Ignis. Las negociaciones en ese sentido están más avanzadas en Valverde y Abades, donde ya se reunieron con propietarios de suelo en dependencias prestadas por los respectivos ayuntamientos, y también se han producido ya contactos con autoridades municipales de Martín Miguel y Garcillán, donde también se convocarán reuniones con los potenciales arrendadores «próximamente».
Sobre el temor al impacto visual de los huertos solares sobre el paisaje segoviano, Ignis subraya que los proyecta «a más de un kilómetro de los núcleos urbanos». «Es el umbral o el rango de visión a partir del cual el huerto se difumina. Digamos que no lo ves al asomarte a la ventana porque, además, no olvidemos que no estamos hablando de aerogeneradores, sino de placas que tienen la altura de una persona, aparte de que habrá verjas, plantas cubriéndolas... no se van a ver las placas», insisten. 
ilusión y cautela. La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, ya se pronunció varias veces en los últimos meses respecto a la central proyectada entre Madrona y Perogordo al valorar las cifras de X-Elio: «25 millones de presupuesto de ejecución material», si bien la inversión global alcanza los 29 millones, según la compañía; y «400 puestos de trabajo durante la fase de construcción», se presume que incluyendo indirectos, además de 15 cuando las instalaciones estén en funcionamiento.
Asimismo, El Día también ha preguntado a los alcaldes de los cuatro pueblos donde estarán los huertos solares de Ignis y todos muestran ilusión y cautela. Optimismo por la repercusión económica y laboral de tales proyectos, dado que esta compañía habla de una inversión de 315 millones, 450 empleos directos en la fase de construcción de sus diez huertos y 50 cuando estén operativos. Pero también quieren marcar cierta distancia porque primero deben ser los propietarios del suelo los que decidan libremente el destino de sus fincas, y transmiten prudencia por la cantidad de acuerdos que deben cerrarse, así como por el impacto de estas instalaciones, visual e incluso social.
«Nos parece una oportunidad para el pueblo, aunque no deja de ser una transformación en cuanto a que pasar a esto en lugar de vivir de la agricultura supone un cambio muy importante al que habría que adaptarse», señala el alcalde de Martín Miguel, César Palomo. Él mismo es agricultor y ganadero en tierras alquiladas:«Pero este proyecto lo tengo que ver no sólo como agricultor, sino como alcalde, debo mirar por el beneficio del pueblo y me alegro por mis rentistas», señala, presuponiendo ya el traspaso de sus hectáreas a Ignis. Aunque, acto seguido, matiza que «no sería bueno que todo fueran placas en un término municipal que tiene 1.500 hectáreas, así que habrá que hacer por que convivan unas y otras actividades».
«El impacto visual puede ser un poco negativo, pero también es verdad que el futuro está en las renovables», opina la alcaldesa de Garcillán,Ascensión Arribas. «Y nosotros que no tenemos ingresos de ningún tipo, que con lo que nos ha dado la Diputación este año tenemos para arreglar media calle de la Piedad, una inyección de dinero como ésta sería muy importante».
«Nuestra valoración en principio es positiva siempre que el impacto visual en nuestro término no sea excesivo», señala el alcalde de Valverde, Jesús Javier Lucía. «Pero esto es una iniciativa privada, deben ponerse de acuerdo con los propietarios, compete a la Junta conceder las autorizaciones y nuestra labor como Ayuntamiento es facilitar que esto siga adelante en caso de que todo esté en orden, nada más», advierte.
Y la alcaldesa de Abades,Magdalena Rodríguez, coincide en resumir también el sentir general de sus colegas de los otros municipios:«Todo lo que sea generar empleo y fijar población debe ser bienvenido, siempre y cuando los proyectos no sólo cumplan con la ley de medio ambiente, sino que no afecten con impactos visuales destacados.Aunque como esto estaría resuelto porque se trata de zonas suficientemente alejadas, desde el Ayuntamiento consideramos que puede ser algo interesante».Así que de momento, por el horizonte administrativo ya se asoman placas a lo largo de un millar de hectáreas que en las próximas semanas empezarán a plantarse entre Madrona y Perogordo; y en 2020 y 2021, previsiblemente, en Martín Miguel, Garcillán, Abades y Valverde.