LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Varados y sin plan

25/04/2020

Cuarenta y tres (43) días encerrados y con la mayor parte de la economía parada y el Gobierno sigue sin un plan claro. No tiene aún un estudio sanitario y no sabe cómo va a ser la famosa desescalada. Hasta el momento, económicamente hablando, unos 20 millones de personas dependen del presupuesto público. Lo contaba hace unos días en 'Libertad Digital' Diego Sánchez De La Cruz. Pero, van a ser muchos más. Hay sectores enteros como el comercio, la hostelería, el turismo, la fabricación de automóviles, la ferretería y el bricolaje o los autónomos que están contando las pérdidas por miles de millones. Cada día que pasa, con esta parte importantísima de la economía en el dique seco, las ventas y la pérdida de puestos de trabajo irán en aumento.

Es cierto que llorar sobre la leche derramada no conduce a nada. Pero, conviene no olvidar que la mala gestión de la crisis sanitaria nos llevó a tomar medidas muy restrictivas en la economía. Y, tampoco en materia económica se han adoptado las medidas más útiles para mantener el tejido productivo y los empleos. No se ha hecho. Los famosos paquetes para que nadie se quede atrás están fallando y hoy son muy pocos los colectivos que están recibiendo alguna ayuda. Los trabajadores afectados por un ERTE y que ascienden ya a 4 millones, los autónomos a los que se les confunde normas tras norma o las empleadas de hogar no han visto un euro. Y, para colmo, los avales del ICO o las moratorias hipotecarias no funcionan. Se diría que el Gobierno ha optado, no por salvar empresas y empleos, sino por la subvención o el salario mínimo. Trabajadores y familias dependiendo de la "bondad" del Gobierno.

Lo que han hecho hasta ahora no sirve, aumentará la deuda y el déficit público, la partida de desempleo y la recaudación caerá en al menos 40.000 millones. Hubiera sido mejor, como en tantas cosas, copiar a los que lo han hecho bien. Puestos a endeudarnos, alargar sin prisa el pago de cotizaciones e impuestos hubiera dado mejor resultado. Claro que para eso, habría que haber hecho una mejor gestión de la pandemia. Y, desgraciadamente, tampoco se ha logrado por la ineptitud de un Gobierno que no quiso adelantar medidas de distanciamiento social, comprar material en condiciones y preparar nuestro sistema sanitario con el resultado conocido. Un desastre en vidas humanas y un drama social del que no saldremos indemnes y por el que habrá que pedir responsabilidades.