COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


La leche derramada

30/04/2020

Ya no sirve realizar política ficción, ni historia alternativa, ni recrear una ucronía porque los hechos que pudieron desearse no sucedieron porque quienes estaban llamados a protagonizarlos les dieron la espalda. El expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, abanderó el "no es no" a Pedro Sánchez, impidió su investidura y la formación de un gobierno de coalición de centro izquierda con una mayoría parlamentaria suficiente (123 más 57 diputados del PSOE y Cs). Albert Rivera se equivocó de estrategia, su soberbia le llevó a forzar las elecciones del 10-N, llevó a su formación a la irrelevancia en el Congreso con 10 diputados y empujó a Pedro Sánchez a un pacto de gobierno con aquellos que no deseaba que tuvieran en sus manos la gobernabilidad de España, Unidas Podemos por un lado, y los independentistas catalanes por otro.

Ciudadanos ha iniciado un congreso que se desarrollará de forma telemática  para elegir su Consejo General, que supondrá la asunción del liderazgo por Inés Arrimadas, con un doble sentido de continuismo y de renovación por cuanto era la mano derecha de Rivera y corresponsable de su decisión respecto a Sánchez, y porque tratará de devolver a Ciudadanos al lugar del que nunca debió salir, el centro moderado, con una  función de bisagra tan necesaria en la política española para desplazar de ese lugar a los nacionalismos periféricos.

A lo largo de la pandemia del Covid-19, Inés Arrimadas, como portavoz parlamentaria de Cs ha dado muestras de su intención de recuperar la centralidad perdida con un apoyo crítico, pero apoyo al fin y al cabo, a la actuación del Gobierno de coalición y, en un paso más, es defensora de la propuesta del Ejecutivo de propugnar un acuerdo par la reconstrucción económica y social incluso en su primera formulación de una mesa de partidos extraparlamentaria, reconvertida luego en comisión parlamentaria, lo que demostró con la remisión a La Moncloa dos documentos con las aportaciones de su partido.

Ciudadanos conserva el poder territorial que consiguió entre las dos elecciones generales celebradas el pasado año, que le ha llevado a la vicepresidencia de los gobiernos autonómicos que logró el PP en las elecciones del 25-M, convertido en socio necesario con la ayuda externa de Vox. Una forma de hacer creíble la vuelta al centro que se propone en los documentos a debate tendría que ver con la apuesta por el pacto propuesta por el Gobierno, forzando a los presidentes autonómicos populares a que al menos exploren la propuesta de Pedro Sánchez de que esos acuerdos tengan extensiones autonómicas y municipales, que algunos de ellos, singularmente la presidenta madrileña. Isabel Díaz Ayuso, ha rechazado con contundencia porque se ha erigido en el principal baluarte regional del PP en la oposición contra el Gobierno central.

Inés Arrimadas llega al congreso de su partido sin contestación interna, una vez que se ha comprometido por volver a transitar por el centro político, lo que puede llevar sosiego al partido que ha vivido horas convulsas. Normalmente la renovación del liderazgo lleva aparejada un repunte en la valoración de los ciudadanos. Si a ello se suma una autocrítica del partido, que todavía no se ha visto por su error estratégico de hace un año, Ciudadanos puede iniciar una remontada que por ahora la encuestas no detectan.