COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Tres grandes estrategas

A medida que se acercan el comienzo de la campaña electoral las encuestas dan pistas más fiables de las tendencias de voto, aunque todo puede cambiar en función del elevado número de indecisos, el desarrollo del único debate entre los líderes de los cinco partidos de implantación nacional que tiene derecho a participar en él y los acontecimientos que todavía pueden sobrevenir en Cataluña o por la situación económica.
A la vista de esas tendencias puede afirmarse que tres de los cinco líderes se han coronado como grandes estrategas después de haber forzado entre todos ellos la repetición de las elecciones, y no porque no supieran lo que iba a pasar, el desafecto de la ciudadanía, los  altercados violentos tras la publicación de la sentencia del ‘prrocés’, la proliferación de datos económicos que apuntan a una desaceleración del crecimiento del PIB y del empleo, y sabían la fecha en la que el Tribunal Supremo decidiría sobre la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. Tanto el Gobierno y el partido que lo sustenta, el PSOE, como Unidas Podemos y Ciudadanos que manejaban esos datos prefirieron jugársela en unas nuevas elecciones y a ninguno de los tres su estrategia le va a salir bien.
Tanto  a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias les salva que los tres partidos de la derecha siguen sin sumar un número de escaños por encima de los tres partidos nacionales de izquierdas, con la suma de los diputados que aporte Íñigo Errejón, que sobre todo le hace un roto a Unidas Podemos allí donde se presenta. Los socialistas, según la mayoría de las encuestas repetirán más o menos el número de escaños actuales, y UP, perderá representación que irá sobre todo a Más País, pero entre los tres no sumarán significativamente más escaños de los que disponía la izquierda en la legislatura acabada abruptamente. Lo peor es que todas la encuestas vaticinan el mantenimiento de una situación del bloqueo actual, porque sigue sin registrarse una suma suficiente que evite depender del independentismo catalán para formar gobierno. Con una circunstancia peor: en lugar de ser necesaria su abstención para lograrlo ahora será preciso su voto favorable. A no ser que el PP se abstenga como hizo el PSOE y deje gobernar al partido más votado.  
La circunstancia que pretendían evitar los socialistas –la dependencia de los partidos ‘indepes’ y que tampoco deseaban los partidos de la derecha es la que aparece en el horizonte con mayor nitidez. Ciudadanos, perdió la oportunidad de ser el partido bisagra que se supone que era. Si no hubiera puesto la línea roja de no facilitar el gobierno a Sánchez la legislatura habría podido echar a andar, habría transmitido que era un partido útil, y hubiera podido disputarle el liderazgo de la oposición a  Pablo Casado que estaba al frente de una hueste tan escasa como la de 66 diputados. Con las perspectivas actuales puede que ni tan siquiera su abstención sirva para desbloquear la investidura de Sánchez.  
En resumen, el PSOE no parece que crezca demasiado, sino pierde;, Pablo Iglesias pierde pie, Errejón tampoco moviliza en exceso, Rivera sería el gran perdedor, Pablo Casado recuperaría apoyos, sin que le pase factura su deslealtad en el tema catalán,  y Vox se dispara. Todo por la visión política de tres grandes estrategas: Sánchez, Iglesias y Rivera.