¿Por qué el coronavirus se ensaña tanto con Segovia?

David Aso
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Madrid, una población envejecida, la entrada del virus en las residencias, la falta de protección a los sanitarios y un hospital desbordado han llevado a Segovia a niveles de contagios y mortalidad muy por encima de la media

¿Por qué el coronavirus se ensaña tanto con Segovia?

El día en que la Consejería de Sanidad confirmaba el quinto fallecido con coronavirus de Segovia, su gabinete de comunicación rechazó facilitar a este periódico un dato tan básico como la edad de la víctima. «El protocolo ha cambiado», justificaba, consciente de que aquello sólo era el inicio de un reguero de muerte que aún no ha terminado. Aquello fue el 17 de marzo, 18 días después de que un estudiante italiano de IE University se convirtiera en el primer positivo de Castilla y León. Y en las últimas semanas, Segovia ha llegado a registrar más de 20 víctimas mortales por Covid-19 en un día, al tiempo que éstas han quedado reducidas a números dentro de un cruel balance oficial que incluso se queda corto en comparación con la dimensión real del drama, dadas las dificultades para computar a quienes pierden la vida fuera del hospital o sin que se les haya llegado a hacer pruebas de diagnóstico.

Nadie podía estar suficientemente preparado para enfrentarse a la mayor pandemia que ha sufrido el primer mundo en más de un siglo, aunque a nadie se le escapa que si se hubiera contado con test masivos para aislar positivos asintomáticos, la tragedia sería menos desproporcionada; o si no se hubieran sufrido tantos problemas para disponer de equipos de protección desde el principio. Pero siendo esos factores compartidos con otros territorios, ¿cómo se explica que Segovia registre las mayores tasas de enfermos y fallecimientos de la región y muy superiores a la media nacional?

La cercanía de Madrid, principal foco del país, y una población muy envejecida en el medio rural se identificaron rápidamente como las principales causas de la propagación y mortalidad del virus en Segovia. Sin embargo, la incidencia sería muy alta, pero no tan extraordinaria, si no fuera por la violencia con la que ha entrado en sus residencias de mayores, o si la presión que soportan los profesionales sanitarios no se hubiera multiplicado día a día con la acumulación de bajas por contagios en plantilla, mientras los pacientes se desbordaban hasta el gimnasio, la cafetería o el salón de actos del hospital (aunque la ocupación ha bajado esta semana al haberse producido más altas que ingresos).

Difícilmente se han podido mantener en esas circunstancias los niveles deseables de capacidad y protocolo asistencial. Los profesionales sanitarios de Segovia se siguen dejando el alma cada día, pero también muchos pacientes la vida, y a menudo sin llegar a ingresar. 

En el hospital de Segovia ya van 100 fallecidos con Covid-19; en las residencias más de 300 entre los positivos confirmados y los que murieron con síntomas compatibles antes de que se les llegara a realizar la prueba. No pueden sumarse las dos cifras oficiales porque hay usuarios de residencias contabilizados como fallecidos del hospital, pero aun así se teme que ya puedan ser más de 400 las víctimas mortales de la provincia.

1.- Madrid: movilidad laboral, turismo y ‘veraneo’ inconsciente

No es casual que la zona básica de salud de La Granja presente el nivel de contagios (positivos en proporción con número de tarjetas sanitarias) más alto de la Comunidad, o que también destaque por el mismo motivo la de La Sierra. El 14 de marzo, primer día del Estado de Alarma, los pueblos situados al pie de la cara norte de Guadarrama amanecían invadidos por miles de madrileños, mientras los responsables del parque nacional despejaban el paseo desde el puerto de Cotos a La Pedriza, plagado de visitantes. Sólo El Espinar se topó con más de 3.000 nuevos habitantes, pero el problema no se ha limitado al veraneo inconsciente de una enorme minoría. Un estudio de movilidad publicado el año pasado por el Ministerio de Fomento estimaba en más de 13.000 las personas que se desplazan de Madrid a Segovia un día laborable por tren o carretera, cifra que incluye trabajadores itinerantes de una u otra provincia, estudiantes, turistas… Un sábado son casi 40.000, y una parte de ese flujo se ha mantenido incluso con el Estado de Alarma ya vigente.

2.- Una provincia con mayor porcentaje de personas mayores 

No se descubre nada nuevo al recordar lo especialmente envejecida que está la población de Segovia, sobre todo la del medio rural. Dos de cada tres fallecidos por coronavirus tienen más de 80 años y en Segovia, ese colectivo es especialmente numeroso. En España representa un 6,09% de su población y en esta provincia el 9,04%, según datos del INE de 2019; son sólo tres puntos porcentuales pero, si se traducen a números absolutos, revelan una proporción de 4.500 habitantes más expuestos al virus. Cierto que tal diferencia no explica por sí sola la extraordinaria incidencia que está teniendo en la provincia, pero a ello se suma una tasa de contagios muy superior a la media nacional. De hecho, sólo por los casos confirmados Segovia supera el 0,8% de su población, mientras España se queda en apenas un 0,3%; y eso buscando datos comparables entre los que ofrecen la Consejería y el Ministerio de Sanidad, ya que este último no precisa a diario la tasa de pacientes registrados en Atención Primaria con síntomas compatibles con coronavirus, que en el caso de esta provincia supera el 2,5%, con más de 4.000 pacientes en total.

3.- El virus se ensaña con las residencias públicas y privadas

Más de 300 usuarios de residencias, centros de personas con discapacidad y casas tuteladas de Segovia han perdido ya la vida por coronavirus o por síntomas compatibles. Personas mayores y con patologías previas en su inmensa mayoría, sí, pero ninguna otra provincia de Castilla y León sufre semejante mortalidad en estos centros. De hecho, teniendo apenas el 5% del total de usuarios de residencias de la Comunidad, resulta que las de Segovia aportan más del 20% de los fallecidos. Y en cuanto a las residencias públicas que dependen de la Junta, sólo la Asistida ha registrado prácticamente tantas muertes (medio centenar) como suman las otras 24 de su red.

Cierto es que, como explicaba la consejera de Familia el pasado lunes, en la Asistida vive un colectivo especialmente vulnerable, personas dependientes con patologías previas graves; y también es la más grande de la Comunidad, «un factor que puede influir para que haya mayor mortalidad». No obstante, UGT asegura que en la Asistida «había demasiadas puertas abiertas» cuando empezó la crisis; y sus trabajadores, sobre todo al principio, para protegerse tuvieron que recurrir a «delantales con plástico, bolsas de basura o lo que se creía más oportuno».

Por otro lado, más allá de análisis críticos a posteriori, la secretaria provincial del Sindicato de Enfermería Satse, Miriam Rubio, en una entrevista publicada por El Día en marzo de 2019, denunciaba que una sola enfermera o enfermero podía llevar 300 residentes en turno de noche, y «cuando las plantillas no son las suficientes, aumenta el riesgo de mortalidad del paciente».

Pero tampoco hay que olvidar en este caso la cercanía de Madrid y la incidencia de las visitas de familiares contagiados como desencadenante, aparte de las limitaciones de espacio para poder aislar en condiciones a sus usuarios.

4.- Demasiados contagios entre los sanitarios de la provincia

La tasa de contagios entre los profesionales sanitarios de Segovia supera con creces la de cualquier otra provincia de Castilla y León, circunstancia que ha mermado la capacidad para asistir a los pacientes tanto en el hospital como en las residencias y a través de Atención Primaria. El 30% de las enfermeras se han contagiado o han tenido que aislarse por precaución o por presentar síntomas compatibles, según advierten desde el Sindicato de Enfermería Satse; más del doble que en Valladolid, por ejemplo. 

Tal y como apunta el presidente del Colegio de Médicos de Segovia, Enrique Guilabert, con una cantidad de pacientes contagiados especialmente alta aumenta el riesgos de propagación entre los profesionales, lógicamente. Soportan también por ello más presión asistencial (mayores ratios de pacientes por cada profesional), al ver mermadas las plantillas, y crece a su vez el margen de error a la hora de utilizar en condiciones unos equipos de protección que, por otro lado, según el Sindicato Médico (CESM), fueron insuficientes «desde el primer día»; aparte de que faltaron test para aislar a los profesionales, de forma que estos no se convirtieran en otra fuente de propagación del virus. El Sindicato de Enfermería Satse afirma incluso que el hospital tenía material de protección «guardado en un almacén» sin que llegara el necesario a todos.

5.- Un hospital pequeño para una pandemia de esta magnitud

«Segovia ha tenido siempre la ratio más baja de profesionales en Castilla y León y también una de las más bajas por camas hospitalarias, y si a todo esto le añadimos que hemos tenido que atender muchos más casos que otras provincias… Ningún hospital de España ha vivido la situación del de Segovia», advierte Guilabert. El Complejo Asistencial se vio desbordado en pocos días. Pronto hubo que trasladar o suprimir unidades ordinarias para extender pacientes de coronavirus por más plantas, improvisar el uso del gimnasio, después también el salón de actos y hasta el hall de entrada, aparte de trasladar a algunos pacientes a otras provincias. «Segovia ha echado de menos un hospital de estancia media como los de otras provincias de la Comunidad», añade Guilabert.

En la mente de muchos ha estado en estos días el Policlínico, cerrado desde 2008, aunque presenta un estado de deterioro tan avanzado a estas alturas que hacía inviable reutilizarlo para esta emergencia.

El episodio del hospital de campaña fallido ha terminado de retratar la impotencia de Segovia ante su histórica escasez de recursos asistenciales. Lo anunció la consejera el viernes 20 de marzo; el sábado 21 dijo que el Ministerio lo descartaba; lo volvió a reclamar el presidente de la Junta el domingo 22; el jueves 27 lo montó el Ejército con capacidad para unas 120 camas (las que tuvo el Policlínico en su momento); y el miércoles 1 de abril, después de demasiados días de inquietante incertidumbre, anunció la consejera que creía que la carpa iba a venir acompañada por personal y equipamiento, sin el cual resultaba más práctico seguir exprimiendo la capacidad del Complejo Asistencial. Más fortuna tuvo Valladolid con el hospital de campaña acondicionado en parte de su recinto ferial con 200 camas, que pudo abrir el 2 de abril tras convocarse la semana anterior una oferta laboral «urgente» para contratar más médicos, enfermeros y auxiliares de Enfermería. 

Según informaba la Junta el martes, Sanidad también ha formalizado en estas semanas 197 contrataciones de personal «para hacer frente al Covid» en Segovia, aunque Satse calcula que «serán unos 25» los que han ido a la primera línea, enfermeros y médicos, mientras el resto «serán de otras categorías».

Asimismo, por si cabía para alguien la posibilidad de que las reivindicaciones del Colegio de Médicos de Segovia sonaran a victimismo tópico provincial, el Consejo de Colegios de Médicos de Castilla y León también se pronunció el pasado 3 abril pidiendo «las mismas oportunidades» para los habitantes de Segovia y Soria que para los del resto de la Comunidad; y además «por derecho, no por solidaridad». Para esa organización autonómica, con sede en León, la Consejería no ha hecho «una correcta distribución de los recursos asistenciales (…), provocando una situación preocupante tanto para los sanitarios como para la población que trabaja y reside en estas provincias».

Así se ha terminado aplicando en estas semanas un protocolo interno de ingreso de pacientes mucho más riguroso de lo que habrían deseado los médicos, obligados por las circunstancias a administrar mucho más de lo deseable los limitados recursos disponibles. Con los profesionales de Atención Primaria convertidos en el dique que debía contener el colapso del hospital dando asistencia domiciliaria, o intentándolo, al 80% de las personas contagiadas o con síntomas de estarlo. «Si siente que se está quedando sin respiración, vuelva a llamarnos».