Susana tiene todas las papeletas

Nacho Sáez
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A esta vecina de Zamarramala le ha tocado ser presidenta de mesa en las tres jornadas electorales que se han celebrado este año. «La lotería no me cae pero esto sí», bromea.

Susana Bermejo Burgos posa con las papeletas de algunos de los partidos que concurren a las elecciones este 10-N. - Foto: Rosa Blanco

Te ha tocado otra vez?». Al otro lado de la barra del restaurante Alcázar en Zamarralama, una de sus clientas no da crédito. «La lotería no me toca pero ya ves que esto sí», bromea la copropietaria del mesón, Susana Bermejo Burgos, que este domingo será presidenta de mesa electoral por tercera vez este año. Lo fue en los comicios generales del 28 de abril, repitió en los municipales, autonómicos y europeos del 26 de mayo y el azar ha querido que este 10 de noviembre vuelve a estar citada para que sus vecinos puedan ejercer el derecho al voto. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General establece que el presidente y los vocales de cada mesa son designados por sorteo público entre la totalidad de las personas incluidas en la lista de electores de la mesa correspondiente que sepan leer y escribir y sean menores de 70 años, si bien a partir de los 65 años podrán manifestar su renuncia en el plazo de siete días. El presidente, además, deberá tener el título de Bachiller o el de Formación Profesional de segundo grado o subsidiariamente el de graduado escolar o equivalente. «Para llevar la cosa con humor les digo a los clientes que voy a ir al censo a ver si están todos puestos como que no saben ni leer ni escribir y luego van fardando de carreras universitarias», continúa bromeando esta segoviana «nacida y criada en Zamarramala».
Aunque la cifra de electores en este barrio incorporado no es demasiado elevada -alrededor de 400- y tan sólo se constituye una mesa, las posibilidades de resultar ‘agraciado’ en tres ocasiones y de forma consecutiva no son muy altas. «La primera vez dices: ‘Bien, a ver qué tal la experiencia’. Pero la segunda ya te sienta a cuerno, y la tercera, ya ni te cuento», explica Bermejo, que se ha visto obligada junto a su hermana a contratar a un empleado extra este domingo para el restaurante y también a buscar ayuda para cuidar de sus hijos porque su marido tiene que trabajar. «Te pagan 65 euros sin comida. Si echas cuentas... A los del juzgado les da igual que tengas que dejar tu negocio. Eso sí, no te olvides un día de pagar tus impuestos, que ahí te están esperando», se queja durante un pequeño respiro que se toma tras unos minutos de intenso trasiego de clientes.
En los comicios municipales, autonómicos y europeos del pasado mayo, los segundos en los que le tocaba ser presidenta de mesa, acudió a la Junta Electoral para intentar librarse, pero se lo denegaron. Ahora ya ni lo ha intentado, resignada a su suerte y a tener que pasar el domingo en el Centro Cívico de Zamarramala, donde «el jaleo se concentra entre las doce y las cuatro porque el resto del tiempo está tranquilo». Anécdotas de momento no le ha tocado vivir ninguna. «Lo único malo es el recuento porque a los interventores de los partidos no les cuadran los resultados, hay que volver a contar los votos y se pierde otra media hora», apunta. ¿Y ya sabe a quién va a votar? «No, y como nosotros somos los últimos que lo hacemos, a lo mejor me espero a ese momento para decidirlo. Esperamos que ya formen Gobierno porque esto es un cachondeo», se despide. Si hay terceras elecciones, ella podrá rechazar ser mesa, ya sí. Haberlo sido con anterioridad al menos en tres ocasiones en los últimos diez años. Es una de las excusas justificadas que contempla la ley.