CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Fascistas

09/04/2021

Es el insulto favorito de la izquierda, sobre todo de la extrema izquierda, entre los que destacan Podemos y filiales así como algunos partidos independentistas. En cuanto ven a alguien con tinte conservador, o de la derecha radical, le llaman fascista con todas las letras. O facha.

Se nota que su nivel cultural no es muy allá, al menos en lo que a conocimiento de la historia se refiere. Si hay algo que recuerda el horror del comportamiento de los simpatizantes de Hitler y Mussolini, la violencia, los ataques a los que no pensaban como ellos, los insultos en la calle, las amenazas y las discriminaciones, son las actuaciones de los llamados antisistema. La mayoría de ellos seguidores, o al menos simpatizantes, de partidos que presumen de demócratas y que sin embargo abrazan causas dictatoriales. Partidos que incluso justifican las cargas policiales de sus amigos latinoamericanos contra manifestantes de la sociedad civil, algunas con resultados muy graves: muertes provocadas por las armas de policías y militares que cumplen las órdenes de los dictadores.

Vallecas no es de nadie. O más bien habría que decir que es de todos. Como cualquier barrio de cualquier ciudad, española o no española. Cada uno puede vivir donde quiere y puede vivir, en razón de su economía y de sus apetencias. Esta periodista no siente simpatía por Vox, pero tiene tanto derecho a existir como cualquier otro partido; y demuestra más respeto a la ley y la Constitución que algunos políticos que se sientan en el parlamento.

De la misma manera que la pareja Iglesias-Montero decidió irse a vivir a una localidad madrileña de alto standing, y es absolutamente condenable que alguno de sus habitantes intenten amargarles la vida con megafonía y pancartas, es condenable también que los amigos de Iglesias y Montero no solo intenten amargar la vida a los candidatos de Vox, sino que arremeten contra ellos a pedradas, botellazos e insultos. Solo la intervención policial evitó que la cosa fuera a peor.

Pablo Echenique vive en el barrio de Salamanca y nadie cuestiona su derecho a asentarse allí. Sin embargo los podemitas que creen que Vallecas es suyo sin tener en cuenta que no solo no lo es sino que en Vallecas viven miles de personas que jamás votarían a Podemos, agreden a los candidatos de los partidos que no les gustan. Y les llaman provocadores por osar entrar en su territorio. ¿Es su territorio? ¿Son ellos, los amigos de Iglesias, los que mandan allí?

Solo faltaba que los antisistema impusieran su criterio en una campaña electoral. Lo han intentado los independentistas en Cataluña, donde la cosa va por barrios, y ahora pretenden los podemitas exportar el modelo a Madrid. Y después, a donde se les antoje.

En esta España actual se ve de todo, y entre las escenas más hirientes se encuentra este espectáculo inaudito: una panda de fachas matones tirando piedras y llamando fachas a los que no piensan como ellos.