TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Un tercio

10/06/2020

Existe la posibilidad (seria) de que veamos público en los estadios de fútbol antes de que termine el curso. Y les digo que es seria porque en plena pandemia y confinamientodijeron que el «fútbol iba a volver», no nos lo creíamos… y mañana nos arrasa de nuevo. Es decir: si el fútbol se empeña en algo, lo consigue. Como el descenso administrativo de Celta y Sevilla en 1995 por no presentar un aval a tiempo, simplificando la sentencia al máximo… que nunca pasó, pues salieron las aficiones a manifestarse a las calles y lograron que España hiciese el ridículo padre, readmitiendo a los dos equipos en Primera y jugando la bochornosa Liga de 22.

Otros deportes han aplazado o suspendido sus actividades, han buscado fórmulas alternativas a la disputa del título, se han rebanado los sesos buscando cómo jugar descensos, promociones de ascenso, etcétera. El fútbol tuvo muy claro desde el primer minuto que iba a volver. Y cuando no lo ha hecho (Francia, por ejemplo) se ha empeñado en dejar como tontos a quienes, sencillamente, siguieron las recomendaciones científicas y respetaron al público, pues consideraron que sin afición no hay juego.

Ahora leemos que podrían «llenar con un tercio» los estadios. Para empezar, no se puede «llenar con un tercio»: si pides una caña, te dejan el vaso por debajo de la mitad y te pretenden cobrar lo mismo se monta un cirio. Pero tampoco se puede seguir el protocolo sanitario en los accesos y sobre todo en las salidas de los estadios, ni es digno que estemos viendo en qué turnos nos meteremos -o no- en las piscinas y al tiempo haya 30.000 tipos en un estadio, o que Madrid se ofrezca a albergar la final de la 'Champions'. Es como intentar dar sensación de normalidad y cordura con un embudo en la cabeza. Pero claro, si alguien puede hacerlo es el (loco) fútbol.