LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Impostura y pantomima

04/05/2021

Crispación es la palabra políticamente correcta y la doble vara y el embudo la fórmula elegida por quienes se guardan muy mucho de salirse de la parva donde trilla el poder político-mediatico. Pues lo siento pero la campaña de Madrid ha tenido a mi humilde entender elementos mucho más significativos de los que emana la tan manida crispación que vale para un roto y un descosido.

A los hechos me remito. Día quince. Inicio de campaña. Ataque virulento contra un mitin de Vox y la policía pues se niega a esa formación política el derecho a expresarse en según que sitios porque se consideran "propiedad" por parte de Podemos, o sea del señor Iglesias, quien ha decidido volver a ser de Vallecas al menos hasta que se vote.

Hay detenidos y entre ellos, lo que se oculta tanto por el ministerio de Interior, Marlaska, como por el "patrón", Iglesias, que los tiene contratados, una especie de tropa mamporrera, la patota dicen los peronistas, que son quienes han instigado y protagonizado los hechos violentos y las agresiones a los policías y que, uno ya se ha reconocido, están en la nómina de Podemos.

Llega luego lo de las cartas amenazantes, tengo que decir que condenable, ¿como no voy a decirlo, si yo sí lo pienso y lo siento así, y no como quienes solo condena a la tuerta o sea por un ojo solo? Y el "patrón" y quienes ya se han convertidos en sus acólitos y los lleva del ramal desde el debate, "Pablo nos quedan doce días" montan la mas sobreactuada pajarraca de la que se tiene noticia. Y que hace quemar las heridas y la memoria de quienes si las sufrieron o hasta murieron. Pongamos que hablo de las victimas de ETA a cuyos verdugos se mima y agasaja y se pacta con sus herederos.

Se hiperventila tanto que se termina por despeñarse en el ridículo cuando convierten una navajita que envió un pobre enfermo mental, con remite y dirección, en un arma terrible. La foto que enseño Reyes Maroto, parecía la de la espada con la que decapitaron a San Pablo y la señora a día de hoy sigue en plan heroica mártir contra la gran amenaza fascista, interestelar... y fantasma.

Pero todo ello sirve para hacer girar la campaña y convertir a todos los demás, o sea a todos quienes osen no votarle a ellos, en superfachas peligrosos, violentos y terribles. Toda la pantomima, por supuesto, tiene como necesidad ineludible la ocultación la prueba de la impostura que son esos patotero, bukaneros agresores y reventadores o como se quiera llamarlos al servicio y al cobro en Podemos, como guardia personal del gran impostor, el señor Iglesias Turrión. Impostura en la que participan jubilosos y como entusiastas corifeos el señor Gabilondo, alentado y empujado a ese abismo por el presidente Sánchez y su valido, el señor Iván Redondo.

El destape del asunto por el Confidencial, días antes de concluir la campaña, con pruebas, fotos y atestado policial, detención y puesta en libertad con cargos, ha tenido, era imposible el que no lo tuviera, su eco. Pero este ha sido debidamente ensordecido, apagado, ninguneado y ensombrecido en proporción inversa a lo que hubiera sido un clamoreo inmenso y continuado por todas las teles y a todas horas y en sesiones de mañana, tarde y noche. Esta vez hasta el eximio telonero del señor Gabilondo, en vez de enseñar el trasero, como hizo como despedida de uno de sus programas basura, hubiera enseñado esto y se hubiera recreado en la suerte. Que el ministro del Interior, el juez Marlaska, haya participado en la farsa más a sabiendas que cualquier le convierte en el colaborador necesario y doloso de la impostura. Algo, sin duda, de una gravedad que lo inhabilita, y es pedrisco sobre lo ya empapado, para el ejercicio de su cargo y, todavía más, para retornar a su profesión. Ese señor tiene ya total tacha para juzgar ya a nadie.

Y, todos los que han participado en la impostura y en la pantomima, encabezados por el actor protagonista Pablo Iglesias, independientemente de lo que hoy pase en las urnas en las que hoy votamos, quedan marcados por ello. Son unos farsantes y unos impostores. Usted también señor Gabilondo, por muy digno que se pretenda.