UNA COL

Aurelio Martín

Periodista


Tiempo muerto

Aunque la campaña ha durado una semana, por aquello de que llevamos dos elecciones generales en seis meses,  parece como si hubiera transcurrido una eternidad de este periodo que tienen los partidos para pedir el voto y explicar sus programas, incluidas algunas medias verdades o falsedades completas; y callados  los incumplimientos,  en caso de quien haya tenido responsabilidades de Gobierno, aunque llevamos medio año en tiempo muerto,  situación que desgasta a los ciudadanos.  Una atonía que se contagia, para terminar cayendo en el desánimo colectivo. 
Pese a los pocos días para los espacios publicitarios, actos para los parroquianos y pelea de declaraciones, sí que se ha dado la oportunidad para sacar conclusiones,  principalmente que ha habido pocos cambios, que se han aportado escasas novedades y que, desde luego, el destino nos viene marcado por un espacio territorial llamado Cataluña y sus independentistas,  a quienes habrá que achacar  los efectos colaterales en el resto de España.   
Quien gane va a coger un país poco menos que en emergencia, sin necesidad de recurrir a política internacional, que también repercute, con temas perfectamente conocidos por todos, aunque se traten de olvidar por el hartazgo en el que han sumido al personal y por la necesidad de los humanos por sobrevivir.  
Por descender al plano local, la situación desde luego no deja de ser muy diferente: pocas industrias, bajas de autonómos, cierre de comercios tradicionales, acceso a internet prácticamente nulo en muchos municipios y caída vertiginosa del censo lo que hace plantear el llamado por los políticos reto demográfico. 
  Aunque en la campaña se han mezclado competencias de diversas administraciones, porque para lanzar puñales da un poco lo mismo de qué funda se sacan,   no es pequeño el peso de Gobierno central y su repercusión en la vida diaria de los paisanos, desde las pensiones a los funcionarios o las infaestructuras y, desde luego, la participación de lo que debe ser un consenso general y una unidad de las administraciones para tratar de frenar la despoblación o, mejor, comenzar con la repoblación.  
Parecen resueltos los proyectos del desdoblamiento de la SG-20, la continuidad del edificio del Palacio de Justicia o el comienzo de la obra del antiguo teatroCervantes,  pero quedan pendientes otras asignaturas como dar una solución a la travesía de San Rafael. 
Pero también hay otras demandas urgentes, como se desprende del debate que mantuvieron en La 8 Segovia los candidatos de los cinco partidos más votados en abril,  como la continuidad del Parque yCentro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados, la antigua Base Mixta,  acondicionar el entorno de la estación del AVE, ampliando los aparcamientos, conectándola con la SG20 en la CL-601 hacia La Granja, mejorar la comunicación con las provincias limítrofes o llevar a cabo centros de interpretación de la Sierra del Guadarrama. Es una parte pequeña de la lista, lo que se nos demanda es paciencia...