CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Muchas dudas y una certeza

Podemos seguir los españoles haciendo cábalas sobre el futuro gobierno, qué partidos lo formarán, si tiene razón Ábalos cuando dice que ERC renuncia a la vía unilateral o Torra cuando afirma que no renuncia y convoca a los partidos independentistas el mes de enero para acordar el calendario independentista. Podemos seguir haciendo cábalas sobre la investidura, si en diciembre, enero o más allá; si Sánchez defiende la Constitución o va de farol como en tantas otras ocasiones, y se pueden hacer cábalas también sobre qué está negociando el hombre –Sánchez- que más medallas se ponía como defensor a ultranza de la transparencia. A todas esas dudas, y muchas otras, se contrapone una certeza, solo una: Pedro Sánchez quiere machacar a las autonomías en las que gobierna el PP. Las quiere cercar, agobiar, bloquear, paralizar y todo cuanto verbo negativo se pueda conjugar. Si estuviera en su mano liquidarlas, lo haría.

Lo que ha hecho con Andalucía es como para llevar al presidente en funciones a los tribunales. El gobierno anterior, el socialista, con una consejera que no supo cuadrar las cuentas y disparó el déficit, fue sustituido por un gobierno del PP con Ciudadanos que, mal que bien, va tirando y en pocos meses ha dado pasos importantes. Eso no lo podía permitir Sánchez, así que su ministra de Hacienda, que es la anterior consejera que incrementó el déficit, en base a ese incremento del 2018, ha intervenido las cuentas de la Junta andaluza, O pretende intervenirlas, para ahogar así la acción del equipo de Juanma Moreno. No contenta, ha retirado a Andalucía los fondos para atender a los Menas, inmigrantes menores no acompañados.

No contento tampoco Sánchez, mientras concede aves, mejoras de puertos y aeropuertos, autopistas y ayudas de todo tipo a los partidos que van a apoyar su investidura, cierra el grifo a Galicia´y Castilla y León, comunidades que son bastiones del PP, donde gobiernan desde hace años.

Con decisiones así, se confirma la sensación que tienen ya millones de españoles: Pedro Sánchez es un político que no perdona a quienes no son de su cuerda, como no perdona tampoco a quienes le han llevado a las alturas, y ahí están los ejemplos de Susana Díaz, Pepe Blanco, Antonio Hernando y otros a los que ha maltratado aunque les debe todo; no solo no perdona a quienes votan a otros partidos sino que cae en la desfachatez de acusarles, como en el caso de Andalucía, de un pecado que no es del actual gobierno andaluz, sino de quien forma parte del equipo de Sánchez –o ha formado hasta ahora- como ministra responsable de las finanzas públicas.

¿Hasta dónde va a llegar Pedro Sánchez? Nunca se ha sentado en Moncloa un presidente tan decepcionante: además de vivir en el engaño sistemático, castiga a los que han osado votar siglas que no son las socialistas. Les niega el pan y la sal.