COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


La montaña rusa de los pactos

Apenas han pasado tres días de las elecciones autonómicas y municipales y ya nos gustaría tener resuelto el sudoku de las alianzas y de los pactos electorales en comunidades autónomas y ayuntamientos, a veces, incluso, olvidándose de que en la combinación de números también entra la investidura del próximo presidente del Gobierno, que todo está interrelacionado si se tiene en cuenta que Pedro Sánchez no tiene amarrado el resultado a favor y que desde dos partidos, Coalición Canaria y PNV, cuyos votos en el Congreso resultan imprescindibles, comienzan a ponerle condiciones.

El proceso negociador ha entrado en una especie de montaña rusa en la que nada puede darse por sentado, que las declaraciones y las especulaciones de hoy son hojas volanderas que se pierden en el horizonte para dejar paso a nuevas especulaciones, globos sondas, amenazas y premios que no acabarán de concretarse hasta el último minuto y, cómo suele afirmarse en las negociaciones bruselenses, nada está acordado hasta que todo está acordado, de tal forma que los gobiernos de las comunidades autónomas donde son posibles varias combinaciones para formar gobierno, están relacionados con el poder en determinados ayuntamientos de relumbrón y capitales de provincia y con el Gobierno de la Nación.

A Pedro Sánchez le hacen falta los votos del PNV y de Coalición Canarias para sumar 175 votos favorables que ni aun así le garantizan la investidura. Los nacionalistas vascos ya han asomado la patita y le piden que su partido en Navarra no apoye a Navarra Suma –PP, UPN y C’s-, dejen fuera de juego a su sucursal Geroa Bai y cercene cualquier sueño de integración de Navarra en Euskadi, como había alimentado el cuatripartito saliente. Pero los datos dicen que los socialistas podrían asumir el Gobierno con la abstención de EH Bildu y esa es una línea roja que Ferraz no está dispuesto a traspasar. Si en las Islas Canarias el PSOE intenta una alternativa que no cuente con Coalición Canaria o la envíe a la oposición Sánchez puede despedirse de los dos votos canarios en el Congreso.  

La sucesiva pérdida de apoyos de Podemos, que pese a su derrota es necesario en varias comunidades para que el PSOE pueda gobernar -Asturias, La Rioja, Canarias-, hace que desde el PSOE se vuelva la vista hacia Ciudadanos, pese al “con Rivera no” que gritaba la militancia la noche del 28-A, y pese a que la última noticia procedente de la calle Alcalá –sede de C’s- es algo tan peregrino como pedir la cabeza de Sánchez para pactar con los socialistas. Cómo si el líder del PSOE que ha conseguido teñir el mapa de rojo fuera Artur Mas y los de Rivera unos antisistema como la CUP. Aunque a veces tienen algún rasgo de esos como cuando determinan que el PSOE es un partido anticonstitucionalista y se muestran dispuestos pactar con Vox que venera la Constitución en todos sus aspectos.  

Si Ciudadanos quiere tocar poder es más fácil que lo haga mediante un acuerdo con el PSOE, por ejemplo en Madrid, y mantener la aspiración a ser la alternativa a Pablo Casado que con un acuerdo con los populares, que le convertirán en el vicerrepresentante de la derecha y el blanqueador de Vox.

Luego llegará el último tramo de la montaña rusa: las consultas a la militancia. Y ahí nadie sabe lo que puede pasar en los territorios donde se exijan sacrificios políticos.