TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


No para

Kase O lo rapea muy clarito en una de sus piezas de leyenda: «Esto no para porque nadie lo para, y si nadie lo para y nadie dice nada, prepárate para la que se prepara».

Quien quiera entender, que entienda: ante cualquier polémica, ante cualquier conflicto, ante cualquier barbarie, si nadie de los que tienen vela en el entierro hace un gesto significativo de concordia, si ninguno (o varios) de los que pueden detener la vergüenza da un paso adelante, el nivel de crispación seguirá subiendo hasta reventarlo todo. Está sucediendo en el ámbito político de este país: cuanto mayor es el ruido, cuanta mayor la rabia entre distintos, más votos para algunas sacas (¿Nadie ha detectado lo peligrosa que es la situación, habiendo superado el umbral de la violencia verbal y llegando al límite de la física?). Y en determinadas rivalidades futbolísticas, «nadie lo para», como el caso de Espanyol y Barcelona.

El pasado fin de semana, en el derbi, Gerard Piqué (que en su día había dicho lo del «Espanyol de Cornellá» o presumido de tener más patrimonio que el presupuesto de los vecinos) volvió a escuchar el deleznable «Piqué, cab…, Shakira tiene rabo, tu hijo es de Wakaso y tú eres maric...». Del Cerro Grande ni lo apuntó en el acta. Ese día, a un muchacho que estaba tranquilamente en la grada con su camiseta del Barça casi le tocan la cara entre amenazas e insultos, y al día siguiente, en el 'mini-derbi' entre filiales, el Johan Cruyff fue escenario de una serie de canciones (de un puñado de 'Boixos Nois', desalojados finalmente por encender bengalas dentro del estadio) y gritos lamentables estilo «Si alguna vez he de matar que sea un 'perico' de Sarriá» o «Si Dani Jarque mete un gol sería un gol fantasma». Si nadie para esto (¿Tal vez no lo quieren parar?) un día lloraremos algo más que el bochorno.



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