TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Por cambiar

Cuando Alemania validó la maldición del campeón en Rusia (Y no pasó de la primera fase), la culpa fue de Guardiola. ¿No lo recuerdan? Algunas de las voces más autorizadas del moderno fútbol germano, que no son términos fáciles de unir, quisieron buscarle la justificación al fiasco en el cambio introducido por Pep en el Bayern y esa «maldita obsesión enfermiza» por sacar la pelota jugada y dominar el partido. Tras el descenso de la Mannschaft a Segunda en la Liga de las Naciones, Hans Peter Briegel (central ochentero de pierna dura) aseguró literalmente: «Guardiola nos ha engañado. Nos ha dicho que para ganar el suficiente el 75 por ciento de la posesión… pero no es así».

Briegel fue el portavoz de una corriente numerosa de críticos ya no al guardiolismo sino a cualquier otro estilo que ose erosionar los viejos valores del martillo pilón alemán. En dos años lo olvidaron todo: un Mundial esplendoroso en Brasil'14 (con el 1-7 a la anfitriona en semifinales), las semifinales de la Eurocopa'16 y la sublimación de un estilo que combinaba el físico de siempre con la táctica de nunca.

Viendo lo sucedido en el Inglaterra-Holanda, semifinal de la Liga de las Naciones, y los dos errores groseros de Stones y Barkley sacando la pelota desde atrás, estamos en la antesala de que un Briegel inglés salga a la palestra: «La culpa es de Guardiola. Nos ha dicho que se puede jugar a fútbol desde la defensa… cuando en nuestro ADN, el inglés, está fijado el patadón y la segunda jugada, el kick and rush de toda la vida». Y se generará un debate idiota alrededor de varias premisas: Guardiola no impone, propone; ganar es el fin: tú eliges el recorrido; si tú tienes la pelota, el rival no puede hacerte daño… Cuando la realidad es que son Löw y Southgate quienes eligen el camino, y a Inglaterra (también semifinalista en Rusia por primera vez en tres décadas) no le va tan mal.