Varios pilares y una Eugenia

Ana Vázquez
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Varios pilares y una Eugenia

La zarzuela 'Gigantes y Cabezudos' llena el teatro Juan Bravo hasta el domingo.

Tienen en el Cuadro Lírico Julián Gayarre mucho de qué presumir; tienen ganas, tienen voz, tienen arte, tienen mucho trabajo detrás y tienen, además, un público que cada mes de junio demuestra ser fiel y llena el Teatro Juan Bravo de la Diputación para verlos actuar y escucharlos cantar cuantas representaciones haga falta. Por si esto no es poco, tienen el apoyo de los pasos de La Esteva para cuando el movimiento es complicado y el respaldo de los músicos de la Unión Musical con su director, Francisco A. Cabanillas, que marca el ritmo de todos los caminos, ya sean de jota o de seguidilla.

Estos días, todos ellos se vuelven a juntar ?ganas, voz, arte, trabajo, público, La Esteva y músicos? para interpretar ‘Gigantes y cabezudos’, una obra que sobre las tablas del Juan Bravo está comenzando por una leyenda, la del beso, que ayer jueves, día del estreno, hizo el primer intento por conquistar a unos espectadores que se dejan besar bien; sobre todo cuando quien lo hace es Mª Eugenia Barcia.

Y es que, antes de que terminase el preludio orquestado por los miembros del Cuadro Lírico Julián Gayarre para alargar media hora más la representación e introducir la zarzuela de Miguel Echegaray y Fernández Caballero, el público ya sabía que entre tanto pilar iba a destacar la soprano segoviana. No era ningún misterio a descubrir. Quien ha visto actuar al Cuadro Lírico en más ocasiones sabe de la potencia y la claridad de su voz. De su brillo sobre el escenario y la luz que transmite bajo los focos. Sin nervios ni titubeos. Con alma y honestidad. Eugenia es un seguro sobre las tablas y en ‘Gigantes y cabezudos’, ejerciendo de Pilar, la protagonista, sus compañeros lo notan tanto, que posiblemente éste es uno de los mejores montajes de la formación a nivel interpretativo de los últimos años.

De cualquier forma, no sería posible alcanzar ese nivel sin el papel que cumple cada uno de los pilares que sostiene al Cuadro Lírico, y que empiezan por su presidente, Ricardo Mínguez, y continúan por sus directores de escena, José Antonio Reguera y Carmen Torrego, siempre atentos a la trama y presentes donde el guion lo requiera. Pilares que también son Encarna Fuentetaja o Gonzalo Terán, siempre rondando el protagonismo con sus voces. Y Andrés Palomar. Y Mª Antonia Martín. Y Ángel Román. Y. Y. Y. Y así hasta cerca de treinta pilares, cada uno con su nombre y su apellido, integrando el coro de mujeres y el coro de hombres que protagonizan dos de los momentos más aplaudidos del montaje: la jota ‘No nos asusta nada en la tierra… si las mujeres mandasen’ y el coro de repatriados ‘Por fin te miro, Ebro famoso’.

Con acento zaragozano, marcando cada vocal, el Cuadro Lírico Julián Gayarre demuestra estos días, un junio más, que para ser tozudo, gigante y cabezudo, no hace falta ser aragonés; basta con empeñarse en que Segovia tiene zarzuela y subirse al escenario más importante de la provincia y mezclar las ganas, las voces, el arte y el trabajo para confirmarlo.